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Salmos 74

[1] (CAP. 73) Oda de Asaf. ¿Por qué, oh Dios, nos has rechazado para siempre, y ardes de indignación contra las ovejas que tú apacientas?

[2] Acuérdate de la comunidad que adquiriste desde antiguo, de la tribu que redimiste como herencia tuya, y del monte Sión donde pusiste tu morada.

[3] Dirige tus pasos a estas ruinas perpetuas: el enemigo lo destruyó todo en el templo.

[4] En medio de tu asamblea rugían tus adversarios, pusieron su bandera como signo de victoria;

[5] utilizaron sus hachas de doble filo como abriéndose paso en la espesura de un bosque;

[6] con martillos y hachas destrozaron todas sus puertas,

[7] prendieron fuego a tu templo, derribaron y profanaron la morada de tu nombre.

[8] Pensaban: «Acabemos con todos ellos; quememos todas las moradas de Dios en el país».

[9] Estamos sin bandera, no tenemos profetas, y nadie entre nosotros sabe hasta cuándo.

[10] ¿Hasta cuándo, oh Dios, te insultará el opresor? ¿Acaso nunca dejará el adversario de blasfemar contra ti?

[11] ¿Por qué nos retiras tu protección, y apartas de nosotros tu fuerza protectora?

[12] Pero tú, oh Dios, eres rey desde siempre, tú logras la victoria en medio de la tierra.

[13] Dividiste el mar con tu poder, quebraste las cabezas de los monstruos marinos;

[14] aplastaste las cabezas del Leviatán y lo diste como alimento a las bestias del mar.

[15] Tú hiciste brotar fuentes y manantiales, y secaste los ríos caudalosos.

[16] Tuyo es el día, tuya también la noche, tú estableciste la luna y el sol,

[17] tú trazaste los límites de la tierra, tú dispusiste el verano y el invierno.

[18] Recuerda, Señor, que el enemigo te insulta, y un pueblo torpe blasfema contra ti.

[19] No entregues a las bestias la vida de tu paloma, no olvides para siempre la vida de tus humildes.

[20] Recuerda tu alianza, pues hasta el último rincón está lleno el país de violencia.

[21] Que no quede defraudado el oprimido, que el humilde y el necesitado alaben tu nombre.

[22] Levántate, oh Dios, defiende tu derecho, recuerda cómo te insulta el necio todo el día.

[23] No olvides el griterío de tus enemigos, el tumulto de tus adversarios que crece sin cesar.

Salmos — Chapters