[1] (CAP. 25) De David. Hazme justicia, Señor, pues he procedido con rectitud, he confiado en el Señor sin titubear jamás.
[2] Sondéame, Señor, y ponme a prueba, examina mis entrañas y mi corazón,
[3] pues tengo siempre presente tu amor y procedo conforme a tu verdad.
[4] No me reúno con gente falsa, ni ando con mentirosos;
[5] odio al grupo de los perversos y no me reúno con los malvados.
[6] Lavo mis manos en señal de inocencia, y estoy siempre junto a tu altar, Señor,
[7] dándote gracias en público y anunciando todas tus maravillas.
[8] Señor, yo amo la casa donde habitas, el lugar donde reside tu gloria.
[9] No me trates como a los malhechores, ni me castigues como a los hombres sanguinarios,
[10] cuyas manos están llenas de crímenes y soborno.
[11] Yo, en cambio, he procedido con rectitud: sálvame y ten piedad de mí.
[12] Mis pies se mantienen en el camino recto. En la asamblea bendeciré al Señor.