[1] (CAP. 137) De David. Te doy gracias, Señor, de todo corazón, te cantaré en presencia de dioses extranjeros,
[2] postrado hacia tu santo templo. Doy gracias a tu nombre por tu amor y tu fidelidad, pues tu promesa ha superado a tu fama.
[3] Cuando te invoqué, me escuchaste y fortaleciste mi ánimo.
[4] Que te den gracias, Señor, todos los reyes de la tierra al oír las palabras de tu boca;
[5] que proclamen las hazañas del Señor, porque la gloria del Señor es grande.
[6] El Señor está arriba, pero se fija en el sencillo, y reconoce desde lejos al soberbio.
[7] En medio del peligro, me conservas la vida, despliegas tu poder contra la saña de mis enemigos y me pones a salvo con tu fuerza protectora.
[8] ¡El Señor completará lo que hace por mí! ¡Señor, tu amor es eterno, no abandones la obra de tus manos!