[1] (CAP. 110) ¡Aleluya! Doy gracias al Señor de todo corazón, en la reunión de los buenos y en la asamblea.
[2] Grandes son las obras del Señor, dignas de estudio para los que las aman.
[3] Su acción es espléndida y majestuosa, su salvación permanece para siempre.
[4] Ha hecho maravillas memorables, el Señor es compasivo y misericordioso.
[5] Da alimento a los que lo respetan, acordándose siempre de su alianza.
[6] Mostró a su pueblo el poder de sus obras, dándole la heredad de los paganos.
[7] El actúa con verdad y justicia, todas sus leyes son de fiar,
[8] estables para siempre y promulgadas con verdad y rectitud.
[9] Envió la redención a su pueblo, confirmó su alianza para siempre; su nombre es santo y digno de respeto.
[10] El respeto al Señor es el principio de la sabiduría, ejercitarse en él es de hombres prudentes, los que así proceden serán siempre alabados.