[1] (CAP. 54) Al maestro de coro; con arpas. Oda de David.
[2] Oh Dios, escucha mi oración, no te cierres a mi súplica;
[3] atiéndeme, respóndeme, que mis penas me tienen angustiado.
[4] Me inquieta la voz del enemigo, la opresión del malvado, pues amontonan desgracias sobre mí y me persiguen con rabia.
[5] Tengo el corazón encogido, me asalta el miedo a la muerte,
[6] el temor y el terror me invaden, me abruma el pánico.
[7] Pienso: «¡Quién me diera alas de paloma para volar y luego descansar!».
[8] Me iría lejos, viviría en el desierto;
[9] en seguida encontraría un refugio contra el viento impetuoso y el huracán.
[10] Destrúyelos, Señor, confunde su lenguaje, porque veo en la ciudad violencia y discordia
[11] rondando día y noche por sus muros. Dentro de ella hay maldad y dolor,
[12] sólo crímenes hay en su interior; la opresión y el engaño no se apartan de su plazas.
[13] Si un enemigo me ofendiera, podría soportarlo; si mi adversario se levantara contra mí, me escondería de él.
[14] ¡Pero eres tú, un hombre como yo, mi amigo y confidente,
[15] con quien paseaba entre la multitud por la casa de Dios!
[16] ¡Que la muerte los sorprenda, que bajen vivos al abismo, porque el mal tiene su morada entre ellos!
[17] Yo, en cambio, invoco a Dios: el Señor me salvará.
[18] Por la tarde, por la mañana, al mediodía, gimo y me lamento; pero él escuchará mi grito.
[19] El me rescatará y me dará la victoria, aunque sean muchos los que me ataquen.
[20] Dios, que reina desde siempre, me escuchará y los humillará, porque no quieren enmendarse ni temen a Dios.
[21] Traicionan a su aliado, y quebrantan el pacto que hicieron con él.
[22] Sus palabras son más dulces que la miel, pero su corazón es agresivo; sus discursos son más suaves que el aceite, pero hieren como espadas afiladas.
[23] Encomienda al Señor tus inquietudes, y él te sostendrá: jamás permitirá que el justo fracase.
[24] Tú, oh Dios, los harás bajar a lo profundo de la tumba. Los hombres sanguinarios y mentirosos no llegarán ni a la mitad de su existencia. Yo, en cambio, he puesto en ti mi confianza.