[1] (CAP. 118) Dichosos los que con vida intachable siguen la ley del Señor.
[2] Dichosos los que cumplen sus preceptos y lo buscan sinceramente.
[3] Dichosos los que, sin cometer ningún mal, siguen sus caminos.
[4] Tu promulgaste tus decretos para que se observaran con esmero.
[5] ¡Ojalá me mantenga en la observancia de tus normas!
[6] Entonces no me avergonzaré al contemplar todos tus mandatos.
[7] Te daré gracias de corazón, cuando aprenda tus justas decisiones.
[8] Quiero observar tus normas. ¡No me abandones nunca!
[9] ¿Cómo puede un joven llevar una vida honesta? Viviendo de acuerdo con tu palabra.
[10] Te busco sinceramente, no dejes que me desvíe de tus mandatos.
[11] Dentro del corazón guardo tu promesa, para no pecar contra ti.
[12] Bendito seas, Señor, enséñame tus normas.
[13] Con mis labios enumero todas las decisiones de tu boca.
[14] Encuentro más alegría en tus preceptos que en las riquezas.
[15] Quiero meditar tus decretos y tener en cuenta tus caminos.
[16] En tus normas tengo mis delicias, no me olvido de tu palabra.
[17] Trata bien a tu siervo para que viva y practique tu palabra.
[18] Abre mis ojos para que contemple las maravillas de tu ley.
[19] Peregrino soy en esta tierra, no me ocultes tus mandatos.
[20] Agoto mi vida deseando continuamente tus mandamientos.
[21] Tú reprendes a los insolentes, que se desvían de tus mandatos.
[22] Aleja de mí el insulto y el desprecio, pues sigo tus preceptos.
[23] Aunque los poderosos conspiren contra mí, medito tus normas.
[24] Pues mis delicias son tus preceptos; tus normas, mis consejeros.
[25] Estoy postrado en el polvo, reanímame con tu palabra.
[26] Yo te expongo mi camino y tú me escuchas, enséñame tus normas.
[27] Enséñame la senda de tus decretos, y meditaré en tus maravillas.
[28] Estoy deshecho de pena, consuélame con tu palabra.
[29] Apártame del camino falso, dame el gusto por tu ley.
[30] He elegido el camino verdadero, he deseado tus mandamientos,
[31] me he aferrado a tus preceptos, Señor, no me defraudes.
[32] Correré tras tus mandatos, pues me colmas de alegría.
[33] Enséñame, Señor, el camino de tus normas, para que lo siga.
[34] Instrúyeme para que observe tu ley y la practique de todo corazón.
[35] Guíame por el camino de tus mandatos, que son mi delicia.
[36] Inclina mi corazón hacia tus preceptos, apártalo de la avaricia.
[37] Desvía mis ojos de lo vano, dame vida con tu palabra.
[38] Cúmpleme la promesa que hiciste a quienes te respetan.
[39] Aparta de mí la humillación que temo, porque tus mandamientos son buenos.
[40] Mira cuánto anhelo tus decretos, dame vida con tu salvación.
[41] Dame, Señor, tu amor y tu salvación conforme a tu promesa.
[42] Así responderé a los que me insultan, porque confío en tu palabra.
[43] Déjame hablar con sinceridad, pues confío en tus mandamientos.
[44] Cumpliré tu ley continuamente, por siempre.
[45] Caminaré con libertad, porque busco tus decretos.
[46] Hablaré de tus preceptos ante los reyes y no me avergonzaré.
[47] Me deleitaré en tus mandatos, los amo profundamente.
[48] Extiendo mis manos hacia ti, y medito tus normas.
[49] Recuerda la palabra que me diste, la que me dio esperanza.
[50] Este es mi consuelo en la tristeza: que tu promesa me da vida.
[51] Los soberbios me insultan sin parar, pero no me aparto de tu ley.
[52] Recuerdo tus antiguos mandamientos, Señor, y me consuelo.
[53] Me enfurezco contra los malvados que abandonan tu ley.
[54] Tus normas eran mi canción en tierra extranjera.
[55] Por la noche me acuerdo de tu nombre, Señor, y practico tu ley.
[56] Lo que a mí me corresponde es observar tus decretos.
[57] El Señor es mi herencia; he prometido observar tus palabras.
[58] Te busco de todo corazón; ten piedad de mí según tu promesa.
[59] Examino mi proceder para comportarme según tus preceptos.
[60] Me doy prisa para observar tus mandatos sin tardanza.
[61] Los lazos de los malvados me aprisionan, pero no olvido tu ley.
[62] De noche me levanto a darte gracias por tus justos mandamientos.
[63] Soy amigo de todos los que te respetan, y observan tus decretos.
[64] La tierra está llena de tu amor, Señor; enséñame tus normas.
[65] Sé bueno con tu siervo, Señor, conforme a tu palabra.
[66] Dame juicio y conocimiento, pues confío en tus mandatos.
[67] Antes de estar afligido, andaba descarriado, pero ahora confío en tu promesa.
[68] Tú eres bueno y haces el bien: enséñame tus normas.
[69] Los soberbios me enredan con sus mentiras, pero yo practico tus decretos de todo corazón.
[70] Su corazón es insensible, pero yo en cambio me deleito en tu ley.
[71] Me vino bien ser humillado, pues así aprendí tus normas.
[72] Más vale para mí tu ley que todo el oro y la plata.
[73] Tus manos me crearon y me formaron, instrúyeme para aprender tus mandatos.
[74] Los que te respetan se alegran al ver que espero en tu palabra.
[75] Señor, yo sé que tus mandamientos son justos, que tienes razón cuando me humillas.
[76] Que tu amor me consuele según la promesa que me hiciste.
[77] Gracias a tu compasión viviré, pues tu ley es mi alegría.
[78] Avergüéncense los soberbios que me insultan sin motivo; yo, en cambio, medito en tus decretos.
[79] Reúnanse conmigo los que te respetan, los que conocen tus preceptos.
[80] Que mi corazón cumpla íntegramente tus normas, y no tendré que avergonzarme.
[81] Agoto mi vida ansiando tu salvación, esperando tu palabra.
[82] Mis ojos se consumen ansiando tus promesas, ¿cuándo vendrás a consolarme?
[83] Soy como piel reseca por el humo, pero no me olvido de tus normas.
[84] ¿Cuánto tendré que esperar? ¿Cuándo castigarás a mis perseguidores?
[85] Los soberbios me han tendido trampas, no haciendo caso de tu ley.
[86] Todos tus mandatos son verdaderos. ¡Ayúdame! pues me persiguen sin motivo.
[87] Por poco me hacen desaparecer de la tierra, pero yo no abandoné tus decretos.
[88] Por tu amor dame vida, y observaré tus preceptos.
[89] Señor, tu palabra es eterna, más estable que el cielo.
[90] Tu fidelidad permanece de generación en generación, más firme que la tierra que tú fundaste.
[91] Por tus mandamientos subsiste todo hasta hoy, porque todo está a tu servicio.
[92] Si tu ley no hubiera sido mi delicia, ya habría perecido en la miseria.
[93] Jamás me olvidaré de tus decretos, pues por medio de ellos me has dado la vida.
[94] Tuyo soy, sálvame, porque busco tus decretos.
[95] Los malvados me acechan para perderme, pero yo estoy pendiente de tus preceptos.
[96] He visto que toda perfección tiene su límite, sólo tu mandato no tiene fronteras.
[97] ¡Cuánto amo tu ley! Sobre ella medito todo el día.
[98] Tu mandato, que siempre está conmigo, me hace más sabio que mis enemigos.
[99] Soy más prudente que todos mis maestros, porque medito todos tus preceptos.
[100] Soy más inteligente que todos los ancianos, porque observo tus decretos.
[101] Aparto mis pasos del mal camino para ser fiel a tu palabra.
[102] No me desvío de tus mandamientos, pues tú me has instruido.
[103] ¡Qué dulce al paladar es tu promesa, más que miel en la boca!
[104] Tus decretos me hacen inteligente, por eso odio la mentira.
[105] Tu palabra es antorcha para mis pasos, y luz para mis caminos.
[106] Lo he jurado y lo haré: cumpliré tus justos mandamientos.
[107] Estoy hundido en la miseria, Señor, dame vida según tu palabra.
[108] Acepta, Señor, mi oración, enséñame tus mandamientos.
[109] Mi vida está siempre en peligro, pero no olvido tu ley.
[110] Aunque los malvados me tiendan una trampa, no me apartaré de tus decretos.
[111] Tus preceptos son por siempre mi herencia y la alegría de mi corazón.
[112] Inclino mi corazón a cumplir tus normas, siempre y a la perfección.
[113] Aborrezco a los hipócritas y amo tu ley.
[114] Tú eres mi protector y mi defensa, en tu palabra espero.
[115] ¡Apártense de mí, malvados, que yo cumpliré los mandatos de mi Dios!
[116] Sostenme según tu promesa y viviré, no defraudes mi esperanza.
[117] Sé tú mi apoyo y estaré a salvo, en todo instante tendré en cuenta tus normas.
[118] Tú rechazas a todos los que se apartan de tus normas, porque todo lo que planean es mentira.
[119] Eliminas como basura a todos los malvados, por eso yo amo tus preceptos.
[120] Mi ser se estremece en tu presencia y respeto tus mandamientos.
[121] He sido justo y recto, no me entregues a mis verdugos.
[122] Muéstrame tu favor: que no me opriman los soberbios.
[123] Mis ojos anhelan tu salvación y tu promesa de justicia.
[124] Trata a tu siervo conforme a tu amor, enséñame tus normas.
[125] Yo soy tu servidor, instrúyeme para que aprenda tus preceptos.
[126] Ya es hora de actuar, Señor, que han quebrantado tu ley.
[127] Por eso yo amo tus mandatos y los prefiero al oro más fino.
[128] Por eso me guío según todos tus decretos y odio la mentira.
[129] Tus preceptos son una maravilla, por eso los observo.
[130] La explicación de tu palabra es luz que ilumina y proporciona instrucción a los sencillos.
[131] Abro mi boca suplicando, porque ansío tus mandatos.
[132] Atiéndeme y ten piedad de mí, como haces con los que te aman.
[133] Asegura mis pasos conforme a tu promesa, que la maldad no se apodere de mí.
[134] Rescátame de la opresión de los hombres, y así podré observar tus decretos.
[135] Muéstrame tu rostro radiante, enséñame tus normas.
[136] De mis ojos salen ríos de lágrimas porque tu ley no se observa.
[137] ¡Qué justo eres, Señor, qué rectas tus decisiones!
[138] Son justos los preceptos que impones, plenamente estables.
[139] Mi vida se agota porque mis enemigos olvidan tus palabras.
[140] ¡Qué segura es tu promesa! Por eso la amo.
[141] Aunque soy pequeño y despreciable, no olvido tus decretos.
[142] Tu justicia es siempre justa y tu ley verdadera.
[143] La tribulación y la angustia me aprisionan, pero tus mandatos son mis delicias.
[144] Tus preceptos son eternamente justos, haz que los comprenda y viviré.
[145] Te invoco de corazón, respóndeme, Señor, observaré tus normas.
[146] A ti te invoco, ponme a salvo y cumpliré tus preceptos.
[147] Antes que salga el sol ya te suplico, espero en tu palabra.
[148] Antes que llegue la noche, medito en tu promesa.
[149] Por tu amor, Señor, escúchame, dame vida con tus decisiones.
[150] Mis infames perseguidores me cercan, están muy lejos de tu ley.
[151] Pero tú, Señor, estás cerca, todos tus mandatos son verdaderos.
[152] Desde hace tiempo sé que estableciste para siempre tus preceptos.
[153] Mira mi desgracia y líbrame, porque no me olvido de tu ley.
[154] Defiende tú mi derecho y rescátame, dame vida según tu promesa.
[155] La salvación está lejos de los malvados, pues no tienen en cuenta tus normas.
[156] Tu ternura es inmensa, Señor, dame vida con tus mandamientos.
[157] Son muchos los que me persiguen y me oprimen, pero yo no abandono tus preceptos.
[158] He visto a los traidores; me disgustan porque no observan tu promesa.
[159] Mira cómo amo tus decretos; por tu amor, Señor, dame vida.
[160] Tu palabra se funda en la verdad, tus justos mandamientos son eternos.
[161] Los poderosos me persiguen sin motivo, pero yo respeto tu palabra.
[162] Me alegro con tu promesa, como el que obtiene un gran botín.
[163] Detesto y aborrezco la mentira, pero amo tu ley.
[164] Siete veces al día repito tu alabanza, porque tus mandamientos son justos.
[165] Los que aman tu ley gozan de paz abundante, nada los hace tropezar.
[166] Espero tu salvación, Señor, sigo tus mandatos.
[167] Yo observo tus preceptos, los amo intensamente.
[168] Cumplo tus decretos y preceptos, porque tú conoces todos mis caminos.
[169] Llegue hasta ti mi clamor, Señor, instrúyeme con tu palabra.
[170] Llegue mi oración a tu presencia, líbrame con tu promesa.
[171] Que mis labios repitan tu alabanza, pues me enseñas tus normas.
[172] Que mi lengua proclame tu promesa, porque son justos todos tus mandatos.
[173] Ayúdame con tu poder, porque he elegido tus decretos.
[174] Anhelo tu salvación, Señor, y tu ley es mi alegría.
[175] Que yo viva para alabarte, que tus mandamientos me ayuden.
[176] Si voy perdido como oveja extraviada, ven en busca de tu siervo, porque no he olvidado tus mandatos.