[1] (CAP. 52) Al maestro de coro; para la enfermedad. Oda de David.
[2] Piensa el tonto en su interior: «Dios no existe». Todos se han corrompido y practican la maldad, no hay quien haga el bien, ni uno siquiera.
[3] Dios mira desde el cielo a los hombres, para ver si queda alguien juicioso, que busque a Dios.
[4] Pero todos son igualmente rebeldes, ninguno hace el bien.
[5] ¡Cuándo aprenderán los malhechores, que devoran a mi pueblo como si fuera pan, y jamás invocan a Dios!
[6] Pues temblarán de espanto, pues Dios esparce los huesos del que te ataca; quedarán derrotados, porque Dios los rechaza.
[7] ¡Ojalá venga desde Sión la salvación de Israel! Cuando Dios cambie la suerte de su pueblo, se alegrará Jacob, hará fiesta Israel.
Salmos — Chapters
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