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Salmos 127

[1] (CAP. 126) Canto de peregrinación. De Salomón. Si el Señor no construye la casa, en vano se esfuerzan los albañiles; si el Señor no protege la ciudad, en vano vigila el centinela.

[2] Es inútil que madruguen, que velen hasta muy tarde y que se fatiguen para ganar el pan: ¡Dios se lo da a sus amigos mientras duermen!

[3] La herencia que el Señor da son los hijos, el fruto de las entrañas es su recompensa:

[4] como flechas en manos de un guerrero así son los hijos nacidos en la juventud.

[5] Dichoso el hombre que llenó con esas flechas su aljaba: no será humillado cuando se enfrente con sus enemigos en el tribunal.

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