[1] (CAP. 20) Al maestro de coro. Salmo de David.
[2] Señor, el rey se alegra por tu fuerza, ¡cuánto goza por tu victoria!
[3] Tú le concedes lo que desea su corazón, no rechazas la oración de sus labios.
[4] Te apuras a bendecirlo con el éxito, pones en su cabeza una corona de oro puro.
[5] Te pidió vida y se la concedes; prolongas sus días para siempre.
[6] Gran fama le trajo tu victoria, lo rodeas de honor y majestad;
[7] le concedes bendiciones abundantes, lo colmas de felicidad en tu presencia.
[8] El rey confía en el Señor y puesto que el Altísimo lo ama, jamás fracasará.
[9] Tu mano derrotará a todos tus enemigos, tu derecha derrotará a tus adversarios:
[10] los convertirás en horno de fuego cuando te enfrentes contra ellos. El Señor los consumirá con su ira y el fuego los devorará.
[11] Tú borrarás su descendencia de la tierra, y su raza de en medio de los hombres.
[12] Pues han planeado hacerte daño, han tramado intrigas, pero han fracasado:
[13] tú los harás huir en cuanto los apuntes con tu arco.
[14] ¡Levántate, Señor, con tu fuerza! ¡Cantaremos y alabaremos tu valor!