[1] Rescátame de mis enemigos, oh Dios; protégeme de los que han venido a destruirme.
[2] Rescátame de estos criminales; sálvame de estos asesinos.
[3] Me han tendido una emboscada. Enemigos feroces están a la espera, Señor, aunque yo no pequé ni los he ofendido.
[4] No hice nada malo, sin embargo, se preparan para atacarme. ¡Despierta! ¡Mira lo que sucede y ayúdame!
[5] Oh Señor, Dios de los Ejércitos Celestiales, el Dios de Israel, despierta y castiga a esas naciones hostiles; no tengas misericordia de los traidores malvados. Interludio
[6] Salen de noche gruñendo como perros feroces mientras merodean por las calles.
[7] Escucha la basura que sale de sus bocas; sus palabras cortan como espadas. Dicen con desdén: «Después de todo, ¿quién puede oírnos?».
[8] Pero tú Señor, te ríes de ellos; te burlas de las naciones hostiles.
[9] Tú eres mi fuerza; espero que me rescates, porque tú, oh Dios, eres mi fortaleza.
[10] En su amor inagotable, mi Dios estará a mi lado y me dejará mirar triunfante a todos mis enemigos.
[11] No los mates, porque mi pueblo pronto olvida esa clase de lecciones; hazlos tambalear con tu poder y ponlos de rodillas, oh Señor, escudo nuestro.
[12] Debido a las cosas pecaminosas que dicen y a la maldad que está en sus labios, haz que queden atrapados por su orgullo, por sus maldiciones y por sus mentiras.
[13] ¡Destrúyelos en tu enojo! ¡Arrásalos por completo! Entonces todo el mundo sabrá que Dios reina en Israel. Interludio
[14] Mis enemigos salen de noche gruñendo como perros feroces mientras merodean por las calles.
[15] Escarban en busca de comida, pero se van a dormir insatisfechos.
[16] En cuanto a mí, yo cantaré de tu poder; cada mañana cantaré con alegría acerca de tu amor inagotable. Pues tú has sido mi refugio, un lugar seguro cuando estoy angustiado.
[17] Oh Fortaleza mía, a ti canto alabanzas, porque tú, oh Dios, eres mi refugio, el Dios que me demuestra amor inagotable.