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[1] Desde mi temprana juventud, mis enemigos me han perseguido. Que todo Israel repita:

[2] Desde mi temprana juventud, mis enemigos me han perseguido, pero nunca me derrotaron.

[3] Tengo la espalda cubierta de heridas, como si un agricultor hubiera arado largos surcos.

[4] Pero el Señor es bueno; cortó las cuerdas con que me ataban los impíos.

[5] Que todos los que odian a Jerusalén retrocedan en vergonzosa derrota.

[6] Que sean tan inútiles como la hierba que crece en un techo, que se pone amarilla a la mitad de su desarrollo,

[7] que es ignorada por el cosechador y despreciada por el que hace los manojos.

[8] Y que los que pasan por allí se nieguen a darles esta bendición: «El Señor los bendiga; los bendecimos en el nombre del Señor».

Salmos — Chapters