[1] Oh Señor, has examinado mi corazón y sabes todo acerca de mí.
[2] Sabes cuándo me siento y cuándo me levanto; conoces mis pensamientos, aun cuando me encuentro lejos.
[3] Me ves cuando viajo y cuando descanso en casa. Sabes todo lo que hago.
[4] Sabes lo que voy a decir incluso antes de que lo diga, Señor.
[5] Vas delante y detrás de mí. Pones tu mano de bendición sobre mi cabeza.
[6] Semejante conocimiento es demasiado maravilloso para mí; ¡es tan elevado que no puedo entenderlo!
[7] ¡Jamás podría escaparme de tu Espíritu! ¡Jamás podría huir de tu presencia!
[8] Si subo al cielo, allí estás tú; si desciendo a la tumba, allí estás tú.
[9] Si cabalgo sobre las alas de la mañana, si habito junto a los océanos más lejanos,
[10] aun allí me guiará tu mano y me sostendrá tu fuerza.
[11] Podría pedirle a la oscuridad que me ocultara, y a la luz que me rodea, que se convierta en noche;
[12] pero ni siquiera en la oscuridad puedo esconderme de ti. Para ti, la noche es tan brillante como el día. La oscuridad y la luz son lo mismo para ti.
[13] Tú creaste las delicadas partes internas de mi cuerpo y me entretejiste en el vientre de mi madre.
[14] ¡Gracias por hacerme tan maravillosamente complejo! Tu fino trabajo es maravilloso, lo sé muy bien.
[15] Tú me observabas mientras iba cobrando forma en secreto, mientras se entretejían mis partes en la oscuridad de la matriz.
[16] Me viste antes de que naciera. Cada día de mi vida estaba registrado en tu libro. Cada momento fue diseñado antes de que un solo día pasara.
[17] Qué preciosos son tus pensamientos acerca de mí, oh Dios. ¡No se pueden enumerar!
[18] Ni siquiera puedo contarlos; ¡suman más que los granos de la arena! Y cuando despierto, ¡todavía estás conmigo!
[19] ¡Oh Dios, si tan solo destruyeras a los perversos! ¡Lárguense de mi vida, ustedes asesinos!
[20] Blasfeman contra ti; tus enemigos hacen mal uso de tu nombre.
[21] Oh Señor, ¿no debería odiar a los que te odian? ¿No debería despreciar a los que se te oponen?
[22] Sí, los odio con todas mis fuerzas, porque tus enemigos son mis enemigos.
[23] Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce los pensamientos que me inquietan.
[24] Señálame cualquier cosa en mí que te ofenda y guíame por el camino de la vida eterna.