[1] Entonces todos los israelitas salieron, como un solo hombre, desde Dan hasta Berseba y la región de Galaad, y se reunieron en asamblea ante el Señor en Mispá.
[2] Los jefes de todo el pueblo y todas las tribus de Israel estuvieron presentes en la asamblea del pueblo de Dios. Había cuatrocientos mil hombres de a pie, hábiles en el manejo de la espada.
[3] Los benjaminitas supieron que los israelitas habían subido a Mispá. Los israelitas dijeron: –Cuéntennos cómo se ha cometido este crimen.
[4] Entonces el levita, el marido de la mujer asesinada, les dijo: –Llegué yo con mi concubina a Guibeá de Benjamín para pasar la noche.
[5] Los habitantes de Guibeá se amotinaron contra mí y durante la noche rodearon la casa donde me hospedaba. Pensaron matarme a mí y abusaron de mi concubina hasta el extremo de que murió.
[6] Entonces la tomé y la partí en trozos, que mandé por todo el territorio de Israel, porque se había cometido un crimen infame en Israel.
[7] Aquí están todos ustedes, israelitas, deliberen y tomen una decisión.
[8] Todo el pueblo se levantó como un solo hombre y dijo: –Ninguno de nosotros regresará a su tienda, ninguno se retirará a su casa.
[9] Así procederemos con Guibeá: Sortearemos quién irá a atacarla,
[10] y de las tribus de Israel tomaremos diez hombres por cada cien, cien por cada mil y mil por cada diez mil; ellos abastecerán de víveres a los hombres armados que van a castigar a Guibeá de Benjamín, como merece la infamia que han cometido en Israel.
[11] Y así se reunieron contra la ciudad todos los israelitas, unidos como un solo hombre.
[12] Las tribus de Israel habían enviado mensajeros a toda la tribu de Benjamín para decirles: –¿Qué crimen es éste que se ha cometido entre ustedes?
[13] Entréguennos a esos criminales de Guibeá para que les demos muerte y hagamos desaparecer la infamia de en medio de Israel. Pero los benjaminitas no hicieron caso a sus hermanos israelitas,
[14] sino que dejaron sus ciudades y se reunieron en Guibeá para salir a combatir contra los otros israelitas.
[15] Aquel día se hizo un recuento de los benjaminitas venidos de las diversas ciudades, y sumaron veinticinco mil hombres hábiles en el manejo de la espada, además de los habitantes de Guibeá.
[16] Sobresalían setecientos hombres elegidos, zurdos, capaces de acertar con la honda a un pelo sin fallar el blanco.
[17] Se hizo también el recuento del resto de Israel, sin contar a los de Benjamín, y sumaron cuatrocientos mil hombres aptos para la guerra, hábiles en el manejo de la espada.
[18] Partieron de allí y subieron a Betel a consultar a Dios. Preguntaron: –¿Quién de nosotros ha de ir primero para combatir contra Benjamín? El Señor respondió: –Judá.
[19] Los israelitas se pusieron temprano en camino y acamparon frente a Guibeá.
[20] Salieron a combatir contra Benjamín y se prepararon para la batalla frente a Guibeá.
[21] Pero los benjaminitas hicieron una salida desde Guibeá y mataron aquel día veintidós mil de Israel, que quedaron allí tirados por tierra.
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[23] Los israelitas regresaron a Betel, lloraron ante el Señor hasta la tarde y le consultaron: –¿Volvemos a combatir contra nuestro hermano Benjamín? El Señor respondió: –Atáquenlo. Los israelitas cobraron ánimos y volvieron a prepararse para la batalla en el mismo lugar que el día anterior.
[24] Se acercaron a los benjaminitas como la primera vez,
[25] pero los benjaminitas salieron a su encuentro desde Guibeá aquel segundo día y mataron a otros dieciocho mil, que quedaron tirados por tierra, todos ellos guerreros hábiles en el manejo de la espada.
[26] Entonces todo el pueblo de Israel subió a Betel para llorar allí, sentados ante el Señor, ayunando todo el día hasta la tarde y ofreciendo al Señor holocaustos y sacrificios de comunión.
[27] Después los israelitas consultaron al Señor. (En aquel tiempo estaba allí el arca de la alianza de Dios,
[28] y Pinjás, hijo de Eleazar, hijo de Aarón, estaba a su servicio). Le preguntaron: –¿Volvemos a combatir contra nuestro hermano Benjamín, o desistimos? El Señor contestó: –Atáquenlo, porque mañana los entregaré en poder de ustedes.
[29] Los israelitas tendieron una emboscada en torno a Guibeá.
[30] Al tercer día subieron contra los benjaminitas y se prepararon para la batalla frente a Guibeá, como las otras veces.
[31] Los benjaminitas salieron a su encuentro y se alejaron del pueblo. Comenzaron a matar gente, como las otras veces, en los dos caminos que suben a Betel y a Guibeá; así mataron en el campo a unos treinta hombres de Israel.
[32] Los benjaminitas comentaban: –Están derrotados como las veces anteriores. Pero los israelitas habían convenido: –Huyamos para atraerlos a los caminos, lejos del pueblo.
[33] Los hombres de Israel se reorganizaron y se prepararon para la batalla en Baal Tamar. Los que estaban emboscados salieron de su puesto, al oeste de Guibeá,
[34] y se situaron frente a ella los diez mil hombres elegidos entre todo Israel. La lucha era dura y los benjaminitas no sospechaban lo que se les venía encima.
[35] El Señor derrotó a Benjamín ante Israel, que mató aquel día veinticinco mil cien benjaminitas, todos hábiles en el manejo de la espada.
[36] Los benjaminitas se vieron derrotados. Al principio los israelitas habían cedido terreno a Benjamín, confiando en la emboscada que habían tendido junto a Guibeá.
[37] Pero luego los emboscados se lanzaron rápidamente sobre Guibeá, la tomaron y la pasaron a cuchillo.
[38] Los de Israel habían convenido con los emboscados en una señal: éstos harían salir de la ciudad una columna de humo
[39] para avisar a los israelitas que aparentaban huir en el combate. Mientras tanto los benjaminitas habían matado ya a unos treinta hombres de Israel y comentaban: –Están vencidos, como en el primer combate.
[40] Pero entonces comenzó a levantarse de la ciudad la señal, una columna de humo, y los benjaminitas, mirando atrás, se dieron cuenta de que el humo de la ciudad incendiada subía al cielo.
[41] Entonces los de Israel se dieron vuelta, y los de Benjamín, aterrados a la vista del desastre que veían inminente,
[42] huyeron ante los israelitas por el camino del desierto; pero los combatientes los alcanzaron y los que venían de la ciudad los rodearon y los exterminaron.
[43] Cercaron a Benjamín, lo persiguieron y lo combatieron hasta Guibeá, al este.
[44] Cayeron de Benjamín dieciocho mil valientes.
[45] Los sobrevivientes huyeron al desierto, hacia la peña de Rimón, pero los israelitas alcanzaron a cinco mil hombres por los caminos y los mataron; después los persiguieron hasta Guidón y mataron a dos mil más.
[46] El total de benjaminitas caídos aquel día fue de veinticinco mil hombres, todos valientes y hábiles en el manejo de la espada.
[47] Seiscientos hombres lograron huir al desierto a la peña de Rimón, y allí estuvieron cuatro meses.
[48] Los israelitas atacaron a los demás benjaminitas y pasaron a cuchillo a hombres, animales y a todo lo que encontraron. Y también incendiaron todas las ciudades que encontraron.