[1] Algún tiempo después, en la época de la cosecha del trigo, fue Sansón a ver a su mujer. Le llevaba un cabrito e iba pensando: «Voy a acostarme con mi mujer en el cuarto». Pero su suegro no lo dejó entrar,
[2] diciendo: –Creí que ya no la querías, y se la di a tu compañero. Aquí está su hermana menor, que es más hermosa que ella, tómala en su lugar.
[3] Sansón le dijo: –De ahora en adelante no me considero culpable del daño que haga a los filisteos.
[4] Sansón se fue, cazó trescientos zorros y preparó antorchas; ató los zorros cola con cola y puso una antorcha entre las dos colas;
[5] después prendió las antorchas y soltó a los zorros por los campos sembrados de los filisteos, quemando así las gavillas y el trigo sin cosechar, y hasta las viñas y los olivares.
[6] Los filisteos preguntaron: –¿Quién ha hecho esto? Les dijeron: –Sansón, el yerno del timnita, porque éste le ha quitado su mujer y se la ha dado a otro. Entonces subieron los filisteos y quemaron a la mujer y a su familia.
[7] Sansón les dijo: –Por lo que han hecho, yo no descansaré hasta que me haya vengado de ustedes.
[8] Y los golpeó sin parar, causándoles grandes daños. Después se fue a la cueva de la roca de Etán y permaneció allí.
[9] Los filisteos salieron, acamparon en Judá e hicieron una incursión en torno a Lejí.
[10] Los hombres de Judá les preguntaron: –¿Por qué han venido a luchar contra nosotros? Ellos respondieron: –Hemos venido en busca de Sansón, para tratarlo como él nos ha tratado.
[11] Tres mil hombres de Judá bajaron a la cueva de Etán para decir a Sansón: –¿No sabes que estamos bajo dominio filisteo? ¿Qué nos has hecho? El respondió: –Los he tratado como ellos me trataron a mí.
[12] Ellos dijeron: –Hemos bajado para atarte y entregarte a los filisteos. El les dijo: –Júrenme que no me matarán.
[13] Le contestaron: –Nosotros sólo queremos atarte y entregarte a ellos, pero no te mataremos. Entonces lo ataron con dos cuerdas nuevas y lo sacaron de la cueva.
[14] Cuando llegó a Lejí, los filisteos corrieron a su encuentro gritando jubilosamente. Entonces lo invadió el espíritu del Señor; las cuerdas de sus brazos fueron como hilos de lino abrasado por el fuego y las ligaduras de sus manos se deshicieron.
[15] Y viendo cerca una quijada de burro aún fresca, la tomó y mató con ella a mil hombres.
[16] Y dijo: Con la quijada de un burro, un montón, dos montones, con la quijada de un burro yo maté a mil varones.
[17] Dicho esto, tiró lejos la quijada. Por eso se llamó a aquel lugar Ramat Lejí –es decir, Alto de la Quijada–.
[18] Después sintió mucha sed e invocó así al Señor: –Tú has alcanzado esta gran victoria valiéndote de tu siervo, ¿voy a caer ahora muerto de sed en manos de esos incircuncisos?
[19] Entonces el Señor hizo que brotara agua de la fuente de Lejí. Bebió Sansón, se reanimó y recobró las fuerzas. Por eso se dio a esta fuente, que existe todavía hoy en Lejí, el nombre de Ain Hacoré –es decir, Fuente del Grito–.
[20] Sansón actuó como juez en Israel durante veinte años en la época de los filisteos.