Skip to content
Opens in a new window

Jueces 18

[1] En aquel tiempo no había rey en Israel. La tribu de Dan andaba buscando un territorio donde establecerse, porque hasta entonces no había obtenido su herencia en medio de las tribus de Israel.

[2] Los danitas enviaron a cinco de su tribu, hombres valientes de Sorá y Estaol, para reconocer la región y explorarla. Les dijeron: –Vayan a explorar el país. Llegaron los cinco hombres a las montañas de Efraín y se dirigieron a la casa de Micá para pasar la noche allí.

[3] Cuando estaban cerca de la casa de Micá, reconocieron la voz del joven levita, se acercaron a él y le preguntaron: –¿Quién te ha traído? ¿Qué haces aquí? ¿En qué te ocupas?

[4] El les dijo lo que Micá había hecho con él, que le daba un sueldo y él le servía como sacerdote.

[5] Ellos le dijeron: –Consulta a Dios si tendrá éxito nuestro viaje.

[6] El sacerdote les repondió: –El Señor ve con buenos ojos su viaje.

[7] Partieron los cinco hombres y llegaron a Lais. Vieron que sus habitantes vivían seguros al estilo de los sidonios, tranquilos y pacíficos, y que no les faltaba nada de lo que produce la tierra; además estaban alejados de los sidonios y sin relación con los arameos.

[8] Cuando regresaron a Sorá y Estaol, sus hermanos les preguntaron: –¿Qué noticias traen?

[9] Ellos respondieron: –¡Animo! Vamos contra ellos, porque hemos visto que la tierra es muy buena. No se queden aquí. No duden en ir a conquistarla.

[10] Cuando lleguen, se encontrarán con un pueblo tranquilo y una región espaciosa que Dios les da; es un lugar en el que no falta nada de lo que produce la tierra.

[11] Entonces seiscientos hombres de la tribu de Dan partieron de Sorá y Estaol preparados para la guerra,

[12] subieron y acamparon en Quiriat Yearín, en Judá. (Por eso aquel lugar se llama todavía hoy el campamento de Dan; está al oeste de Quiriat Yearín).

[13] Desde allí fueron a las montañas de Efraín y llegaron a casa de Micá.

[14] Los cinco hombres que habían ido a explorar el país dijeron a sus compañeros: –¿No saben que en esta casa hay un ídolo de madera, un efod, unos terafim y una imagen de metal? Piensen qué conviene hacer.

[15] Se dirigieron a aquél lugar, entraron en casa del joven levita, la casa de Micá, y lo saludaron.

[16] Los seiscientos danitas armados se quedaron a la puerta,

[17] mientras los cinco hombres que habían explorado el país subieron y se apoderaron del ídolo de madera, del efod, los terafim y la imagen de metal. Entretanto el sacerdote seguía a la puerta con los seiscientos hombres armados.

[18] Al ver el sacerdote que los que habían entrado en la casa de Micá se habían apoderado del ídolo de madera, del efod, de los terafim y de la imagen de metal, les preguntó: –¿Qué están haciendo?

[19] Le contestaron: –¡Cállate! Cierra la boca, ven con nosotros y serás nuestro padre y nuestro sacerdote. ¿Qué prefieres, ser sacerdote de una sola familia, o ser sacerdote de una tribu y de un clan de Israel?

[20] El sacerdote se alegró mucho, tomó el ídolo de madera, el efod, los terafim y la imagen de metal, y se fue con ellos.

[21] Ellos partieron, llevando delante a las mujeres, niños, rebaños y cosas de valor.

[22] Cuando se habían alejado ya de la casa de Micá, los vecinos de éste dieron la alarma y comenzaron a perseguirlos.

[23] Les gritaron a los danitas quienes, volviéndose, dijeron a Micá: –¿Por qué gritas así?

[24] El respondió: –Me han robado el dios que me había hecho y me quitan al sacerdote. ¿Qué es lo que me queda? ¿Cómo pueden preguntarme: «qué te pasa»?

[25] Ellos le contestaron: –¡Que no te oigamos más, si no quieres que nos enojemos, vayamos contra ustedes, y perezcan tú y tu familia!

[26] Los danitas siguieron su camino. Y Micá, viendo que eran más fuertes, dio media vuelta y regresó a su casa.

[27] Los danitas, llevando al dios que se había hecho Micá y al sacerdote que tenía a su servicio, atacaron Lais, un pueblo tranquilo y confiado, y lo pasaron a cuchillo, quemando la ciudad.

[28] No vino nadie en su ayuda, porque estaban lejos de Sidón y no tenían relación alguna con los arameos. Lais estaba situada en el valle que se extiende hasta Bet Rejob. Ellos la reedificaron, vivieron en ella

[29] y la llamaron Dan, en recuerdo de Dan, su antepasado, el hijo de Israel; pero antes se llamaba Lais.

[30] Los descendientes de Dan rindieron culto al ídolo. Y Jonatán, hijo de Guersón, hijo de Moisés, y sus descendientes después de él, fueron los sacerdotes de la tribu de Dan, hasta el tiempo de la deportación del país.

[31] Ellos rindieron culto al ídolo que se había hecho Micá, durante todo el tiempo que el templo de Dios estuvo en Siló.

Jueces — Chapters