[1] El ángel del Señor subió de Guilgal a Bojín y dijo: –Yo los saqué de Egipto, los traje a la tierra que había prometido con juramento a sus antepasados, y les dije: No romperé
[2] jamás mi alianza con ustedes si no pactan los habitantes de esta tierra y si destruyen sus altares. Pero ustedes no han obedecido. ¿Por qué se han comportado así?
[3] Por eso les digo: No expulsaré a estos pueblos ante ustedes; serán sus enemigos, y sus dioses serán una tentación para ustedes.
[4] Cuando el ángel del Señor terminó de hablar a los israelitas, el pueblo comenzó a llorar desesperadamente.
[5] Por eso llamaron a aquel lugar Bojín –es decir, los Llorones– y ofrecieron allí sacrificios al Señor.
[6] Josué despidió al pueblo, y los israelitas se fueron a ocupar cada uno su territorio.
[7] El pueblo dió culto al Señor mientras vivieron Josué y los ancianos que habían sido testigos de todas las maravillas que el Señor había hecho en favor de Israel y que murieron después de Josúe.
[8] A la edad de ciento diez años murió Josué, hijo de Nun, siervo del Señor,
[9] y lo sepultaron dentro de su propiedad, en Timná Séraj, en la montaña de Efraín, al norte del monte Gas.
[10] Murió también toda aquella generación, y surgió otra que no conocía al Señor ni lo que había hecho por Israel.
[11] Los israelitas ofendieron al Señor con su conducta y dieron culto a los ídolos.
[12] Abandonaron al Señor, Dios de sus antepasados, que los había sacado de Egipto; se fueron detrás de los dioses de los pueblos vecinos y los adoraron, provocando con ello la ira del Señor.
[13] Abandonaron al Señor y dieron culto a Baal y Astarté.
[14] La ira del Señor se desató contra Israel; los entregó en manos de asaltantes que los saquearon, los dejó vendidos a sus enemigos de alrededor, y no fueron capaces de resistirlos.
[15] Siempre que emprendían una expedición, el Señor se ponía en contra de ellos y fracasaban, como el mismo Señor les había dicho y jurado. Llegaron a una situación desesperada.
[16] Entonces el Señor suscitó jueces que los libraron de las bandas de asaltantes.
[17] Pero tampoco hacían caso a los jueces. Se prostituyeron ante otros dioses y los adoraron. Se apartaron pronto del camino que habían seguido sus antepasados; ellos habían sido dóciles a los mandamientos del Señor, pero no los imitaron.
[18] Cuando el Señor hacía surgir jueces, él estaba con el juez y los libraba de sus enemigos mientras vivía el juez, porque el Señor se compadecía al oírlos gemir bajo la tiranía de sus opresores.
[19] Pero cuando moría el juez, volvían a pecar y se comportaban peor que sus antepasados; se iban detrás de otros dioses, les daban culto y los adoraban, sin abandonar sus maldades ni su terca conducta.
[20] El Señor se enfureció contra Israel y dijo: –Ya que este pueblo ha violado la alianza que yo hice con sus antepasados y no ha querido obedecerme,
[21] tampoco yo seguiré expulsando ante ellos a ninguna de las naciones que Josué dejó al morir;
[22] con ellas pondré a prueba a Israel para ver si sigue o no los caminos del Señor, como los siguieron sus antepasados.
[23] Por eso, el Señor dejó en paz aquellas naciones, sin expulsarlas de momento, ni entregarlas en manos de Josué.