[1] Sansón bajó a Timná y se fijó allí en –Les voy a proponer una adivinanza; si la resuelven dentro de los siete días de la fiesta, les daré treinta piezas de lino fino y una joven filistea.
[2] A su regreso dijo a sus padres: –He visto en Timná una joven filistea; pídanmela como esposa.
[3] Sus padres contestaron: –¿Es que no hay muchachas en nuestra tribu y en todo tu pueblo, para que vayas a elegir esposa entre esos filisteos incircuncisos? Pero Sansón respondió a su padre:
[4] –Dame esa, porque me gusta. Sus padres no sabían que era el Señor quien lo había dispuesto así, buscando un pretexto contra los filisteos, que por entonces oprimían a Israel.
[5] Bajaba un día Sansón a Timná y, al llegar a las viñas de Timná, le salió al paso un cachorro de león rugiendo.
[6] El espíritu del Señor invadió a Sansón, el cual desgarró con las manos al león como si fuera un cabrito. Pero no se lo contó a sus padres.
[7] Luego Sansón bajó a Timná, habló con la muchacha y le gustó.
[8] Algún tiempo después, cuando regresaba para casarse con ella, se desvió de su camino para ver el cadáver del león y vio en los huesos del león un enjambre de abejas con miel.
[9] Sacó el panal con las manos y se lo fue comiendo. Cuando llegó donde estaban sus padres, les dio miel y comieron, pero no les dijo que la había encontrado en los huesos del león.
[10] El padre de Sansón bajó a casa de la joven, y Sansón preparó una fiesta de siete días, según es costumbre entre los jóvenes;
[11] y como le tenían miedo, eligieron treinta muchachos para acompañarlo.
[12] Sansón les dijo: treinta vestidos preciosos.
[13] Si no, me lo darán ustedes a mí. Ellos dijeron: –Propón la adivinanza, que te escuchamos.
[14] El les dijo: Del que come salió comida, y del fuerte salió dulzura. Durante tres días no pudieron resolver la adivinanza.
[15] Al cuarto día dijeron a la mujer de Sansón: –Engaña a tu marido a ver si nos enteramos de la solución; si no, te quemaremos a ti y a tu familia. ¿Es que nos han invitado para despojarnos?
[16] La mujer de Sansón lloraba junto a él y le decía: –Tú no me quieres, no me amas. Has propuesto una adivinanza a los muchachos de mi pueblo y no me la has explicado a mí. El le dijo: –No he explicado la adivinanza ni a mi padre ni a mi madre ¿y te la voy a explicar a ti?
[17] Ella se pasó los siete días del convite lloriqueándole. Tanto le insistió que el séptimo día acabó por explicársela; y ella comunicó inmediatamente la explicación a los muchachos de su pueblo.
[18] El séptimo día, antes de que entrara en la habitación, le dijeron los del pueblo: ¿Qué hay más dulce que la miel, qué hay más fuerte que el león? El les contestó: –Si no hubieran arado con mi novilla, no habrían acertado mi adivinanza.
[19] Entonces el espíritu del Señor lo invadió, bajó a Ascalón y mató a treinta hombres, recogió sus despojos y dio sus vestidos preciosos a los que habían resuelto su adivinanza. Después, enfurecido, regresó a casa de su padre.
[20] En cuanto a la mujer de Sansón fue entregada a uno de los muchachos que lo habían acompañado en su boda.