[1] Daba respuestas a los que no me preguntaban, salía al encuentro de los que no me buscaban; decía «estoy aquí» al pueblo que no me invocaba.
[2] Tenía siempre los brazos abiertos para recibir a un pueblo rebelde que andaba por mal camino y seguía sus propios caprichos;
[3] a un pueblo que me provocaba sin cesar, que ofrecía sacrificios en los huertos y quemaba incienso sobre ladrillos;
[4] que vivía en sepulcros y pasaba la noche en cuevas, comía carne de cerdo y llenaba sus vasijas de caldos inmundos;
[5] un pueblo que decía: «Retírate, no te acerques, pues te contagiaré mi santidad». Este comportamiento me encendía de indignación como fuego que arde sin apagarse.
[6] Está escrito ante mí y no descansaré hasta que les dé todo su merecido,
[7] por sus maldades y las de sus antepasados, por todas ellas juntas, dice el Señor. Porque queman incienso en los cerros y me injurian en las colinas, calcularé bien su merecido, y haré que lo reciban.
[8] Así dice el Señor: En atención a quienes me son fieles, pondré en práctica lo que se dice cuando se encuentra jugo en un racimo: «No lo desprecies que ha sido bendecido». Tampoco yo despreciaré a mi pueblo,
[9] sino que daré a Jacob una descendencia, y a Judá quien herede mis montañas; las heredarán mis elegidos, habitarán en ellas quienes me son fieles.
[10] El Sarón será un redil de ovejas y el Valle de Acor, un establo de vacas; y serán para mi pueblo, por haberme buscado.
[11] Pero a los que abandonaron al Señor, olvidando su monte santo, a quienes celebraron banquetes en honor de la Fortuna, y alzaron la copa en honor del Destino,
[12] a ustedes los destino a la espada; caerán todos degollados. Porque los llamé y no me respondieron; les hablé y no me escucharon; me ofendieron con su conducta e hicieron lo que me desagrada.
[13] Por eso, así dice el Señor: Les aseguro que mis fieles comerán, pero ustedes tendrán hambre; mis fieles beberán, pero ustedes pasarán sed; mis fieles estarán contentos, pero ustedes quedarán avergonzados.
[14] Les aseguro que mis fieles darán gritos de alegría, pero ustedes gritarán de dolor y aullarán de desesperación.
[15] Dejarán su nombre a mis elegidos para maldecir de esta manera: «El Señor mi Dios te haga morir». Pero sobre mis fieles se invocará otro nombre.
[16] Quien haya de ser bendecido en el país, será bendecido en nombre del Dios leal; y quien jure en el país, por el Dios leal jurará. Quedarán en el olvido las angustias pasadas, desaparecerán de mi vista
[17] pues voy a crear un cielo nuevo y una tierra nueva; lo pasado no se recordará ni se volverá a pensar en ello,
[18] sino que habrá alegría y gozo eterno por lo que voy a crear. Pues convertiré en gozo a Jerusalén y a sus habitantes en alegría;
[19] me gozaré por Jerusalén y me alegraré por mi pueblo, y ya no se oirán en ella llantos ni lamentos.
[20] Ya no habrá niños que mueran al nacer ni ancianos que no completen sus años, pues será joven quien muera a los cien años, y a quien no llegue a ellos se le tendrá por maldito.
[21] Construirán casas y vivirán en ellas, plantarán viñas y comerán su fruto;
[22] no construirán para que habite otro ni plantarán para que otro coma, pues mi pueblo vivirá tanto como los árboles, y mis elegidos disfrutarán del trabajo de sus manos.
[23] No se cansarán en vano ni engendrarán hijos que tengan un fin desgraciado, porque serán una raza bendita del Señor y sus descendientes vivirán con ellos.
[24] Antes de que me llamen yo les responderé, antes que terminen de hablar ya los habré escuchado.
[25] Pastarán juntos el lobo y el cordero, el león comerá paja como el buey y la serpiente se alimentará de polvo. No habrá quien haga mal ni daño en todo mi monte santo –dice el Señor–.