[1] Saltarán de alegría el desierto y la tierra reseca; la llanura se regocijará y florecerá; florecerá como el lirio,
[2] se regocijará y dará gritos de alegría. Le han dado la gloria del Líbano, el esplendor del Carmelo y del Sarón; y verán la gloria del Señor, el esplendor de nuestro Dios.
[3] Fortalezcan las manos débiles, robustezcan las rodillas vacilantes,
[4] digan a los cobardes: «¡Animo, no teman!; miren a su Dios: trae la venganza y el desquite; viene en persona a salvarlos».
[5] Se despegarán los ojos de los ciegos, los oídos de los sordos se abrirán,
[6] saltará el cojo como un ciervo, la lengua del mudo cantará. Brotarán aguas en el desierto
[7] el desierto se convertirá en estanque, la tierra sedienta en manantial. En la guarida de los chacales brotarán cañas y juncos.
[8] Cruzará por allí un camino cuyo nombre será «Vía Santa». Los impuros no pasarán por ella. El mismo Señor guiará al caminante, y los inexpertos no se extraviarán.
[9] No habrá en ella leones, ni se acercarán las fieras. Los rescatados caminarán por ella,
[10] por ella volverán los liberados del Señor. Llegarán a Sión entre gritos de júbilo; una alegría eterna iluminará su rostro, gozo y alegría los acompañarán, la tristeza y el llanto se alejarán. y arroyos en la llanura;