[1] El año en que Sargón, rey de Asiria, encargó a su general en jefe que atacara y conquistara Asdod,
[2] el Señor dijo así a Isaías, hijo de Amós: –Vete y quítate el vestido de penitencia y las sandalias. El lo hizo así, y anduvo desnudo y descalzo.
[3] Y el Señor dijo: –Lo mismo que mi siervo Isaías ha caminado desnudo y descalzo durante tres años, como signo y anuncio contra Egipto y Etiopía,
[4] así también el rey de Asiria llevará al destierro a los cautivos de Egipto y a los desterrados de Etiopía, jóvenes o viejos: los conducirá desnudos y descalzos, con las nalgas al aire –vergüenza para Egipto–.
[5] Se sentirán acobardados y avergonzados por haber confiado en Etiopía y haber puesto su orgullo en Egipto.
[6] Y los habitantes de las costas dirán aquel día: «Si aquellos en quienes confiábamos, a los que acudíamos en busca de auxilio para librarnos del rey de Asiria, se ven así, ¿cómo vamos a escapar nosotros?»