[1] Vengan por agua todos los sedientos; vengan aunque no tengan dinero; compren trigo y coman gratuitamente, compren vino y leche sin tener que pagar.
[2] ¿Por qué gastan el dinero en lo que no alimenta, el jornal en lo que no quita el hambre? Escúchenme atentamente y comerán bien, se deleitarán con exquisitos alimentos.
[3] Presten atención, vengan a mí; escúchenme y vivirán. Sellaré con ustedes una alianza perpetua, seré fiel a mi amor por David,
[4] a quien constituí mi testigo ante los pueblos, caudillo y señor de las naciones;
[5] llamarás a un pueblo desconocido, un pueblo que te ignora correrá hacia ti, porque te honra el Señor, tu Dios, el Santo de Israel.
[6] Busquen al Señor mientras se deja encontrar, invóquenlo mientras está cerca.
[7] Que el malvado abandone su camino, y el criminal sus planes; el Señor se apiadará de él si se convierte, si regresa a nuestro Dios que es rico en perdón.
[8] Porque mis planes no son sus planes, ni sus caminos son mis caminos. Oráculo del Señor.
[9] Tan lejos como está el cielo de la tierra, así mis caminos de ustedes, y mis planes de sus planes.
[10] Como la lluvia y la nieve caen del cielo, y sólo regresan allí después de empapar la tierra, de fecundarla y hacerla germinar, para que dé semilla al que siembra y pan al que come,
[11] así será la palabra que sale de mi boca: no regresará a mí vacía, sino que cumplirá mi voluntad y llevará a cabo mi encargo.
[12] Saldrán contentos, y en paz los traerán; montañas y colinas romperán a cantar ante ustedes y aplaudirán los árboles del campo.
[13] En vez de zarzas, crecerán cipreses; mirtos, en lugar de espinos. Y será ésta una señal imperecedera, que hará famoso para siempre al Señor.