[1] Después que Ezequías dio estos signos de fidelidad, Senaquerib, rey de Asiria invadió Judá, y sitió las ciudades fortificadas tratando de conquistarlas.
[2] Viendo Ezequías que Senaquerib avanzaba con la intención de atacar a Jerusalén,
[3] decidió, previo consejo con sus jefes y oficiales, tapar las fuentes de los extramuros de la ciudad.
[4] Acudió una gran multitud, y taparon las fuentes y el canal subterráneo, diciendo: «¿Por qué han de encontrar los asirios agua en abundancia cuando lleguen?»
[5] Ezequías, lleno de ánimo, reconstruyó las partes destruidas de la muralla, levantó torres sobre ella y un segundo muro exterior. Restauró el terraplén de la ciudad de David y fabricó gran cantidad de flechas y escudos.
[6] Puso jefes militares al frente del pueblo, convocó a todos en la explanada de la puerta de la ciudad y los alentó con estas palabras:
[7] –Sean fuertes y valerosos; no teman ni desfallezcan ante el rey de Asiria y su ejército, porque el que está con nosotros es más fuerte que el que está con él.
[8] El sólo cuenta con fuerzas humanas, pero nosotros contamos con el Señor nuestro Dios para ayudarnos y combatir a favor nuestro. El pueblo cobró confianza con las palabras de Ezequías, rey de Judá.
[9] Senaquerib, rey de Asiria, que estaba entonces en Laquis con todo su ejército, envió una embajada a Ezequías y a todo el pueblo de Judá reunido en Jerusalén, con este mensaje:
[10] «Así dice Senaquerib, rey de Asiria: ¿En qué confían para sentirse seguros encerrados en Jerusalén?
[11] ¿No ven que Ezequías los engaña condenándoles a morir de hambre y sed, mientras dice: “el Señor, nuestro Dios, nos librará del rey de Asiria”?
[12] ¿No ha sido él quien ha destruido los santuarios de los altozanos y sus altares y ha dado esta orden a Judá y a Jerusalén: “Sólo ante este altar adorarán y quemarán incienso”?
[13] ¿Es que ignoran cómo hemos tratado mis predecesores y yo a todos los pueblos de la tierra? ¿Han podido los dioses de las naciones librarlas de mi poder?
[14] De todos sus dioses ¿ha habido siquiera uno que haya podido hacerlo? ¿Va a ser su Dios una excepción?
[15] No se dejen, pues, engañar por Ezequías, ni los seduzcan sus palabras. No le crean, porque, si ningún dios de nación o reino fue capaz de librar a su pueblo de nuestro poder, tampoco su Dios lo será».
[16] Mientras los enviados de Senaquerib estaban hablando contra el Señor Dios y contra Ezequías su servidor,
[17] Senaquerib escribió una carta insolente contra el Señor, Dios de Israel, en la que decía: De la misma manera que los dioses de otras naciones no han podido librarlas de mi poder, tampoco podrá hacerlo con ustedes el Dios de Ezequías.
[18] Se dirigían en hebreo y en alta voz al pueblo de Jerusalén que estaba en la muralla, con el fin de infundirles temor, asustarlos y conquistar así la ciudad.
[19] Hablaban del Dios de Jerusalén como si fuera uno más entre los dioses de los pueblos de la tierra, obra de manos humanas.
[20] En esta situación, el rey Ezequías y el profeta Isaías, hijo de Amós, oraron y clamaron al cielo.
[21] Y el Señor envió un angel que aniquiló al poderoso ejército asirio. Senaquerib, humillado y confuso, regresó a su país, donde algunos de sus hijos lo asesinaron a espada mientras oraba en el templo de su dios.
[22] El Señor libró a Ezequías y a los habitantes de Jerusalén del poder de Senaquerib, rey de Asiria, y de todos sus enemigos, dándoles paz en todas sus fronteras.
[23] Muchos llevaron ofrendas al Señor a Jerusalén y regalos a Ezequías, rey de Judá, quien a partir de entonces se hizo famoso entre todas las naciones.
[24] En aquellos días el rey Ezequías cayó gravemente enfermo. Rogó al Señor, que escuchó su oración y lo sanó milagrosamente.
[25] Pero Ezequías, lejos de corresponder al beneficio recibido, se llenó de orgullo, y la ira del Señor se encendió contra él, contra Judá y Jerusalén.
[26] Sin embargo, después se arrepintió de su orgullo, y lo mismo hicieron los habitantes de Jerusalén, y por eso la ira del Señor no se descargó sobre ellos en vida de Ezequías.
[27] Ezequías fue muy rico y glorioso. Atesoró una gran cantidad de plata, oro, piedras preciosas, aromas, escudos y toda clase de objetos valiosos.
[28] Tuvo grandes almacenes de vino, trigo, aceite, pesebreras para toda clase de ganados y establos para sus rebaños.
[29] Construyó ciudades y tenía ganado vacuno y ovino en gran cantidad, pues el Señor le había dado riquezas inmensas.
[30] El fue quien tapó la salida superior de las aguas de Guijón y por un canal subterráneo las condujo a la parte oeste de la ciudad de David. Ezequías triunfó en todo lo que emprendió.
[31] Sin embargo, en su entrevista con los embajadores de Babilonia enviados para informarse del milagro acaecido en el país, fue abandonado por Dios para probarlo y conocer a fondo su corazón.
[32] El resto de la historia de Ezequías y todo el bien que hizo están escritos en la visión del profeta Isaías, hijo de Amós, y en el Libro de los reyes de Judá y de Israel.
[33] Ezequías murió y fue sepultado en el camino que sube hacia las tumbas de los descendientes de David. Judá y Jerusalén honraron su muerte. Le sucedió su hijo Manasés.