[1] Ezequías comenzó a reinar a los veinticinco años de edad y reinó veintinueve años en Jerusalén. Su madre Abí era hija de Zacarías.
[2] Agradó con su conducta al Señor como su antepasado David.
[3] En el primer mes de su reinado abrió y restauró las puertas del templo del Señor.
[4] Luego convocó a los sacerdotes y levitas, los reunió en la plaza oriental
[5] y les dijo: –Escúchenme, levitas: Purifíquense y purifiquen el templo del Señor, Dios de nuestros antepasados; eliminen de él toda impureza.
[6] Nuestros antepasados pecaron y su conducta no agradó al Señor, nuestro Dios; lo han abandonado, se han alejado de la morada del Señor y le han dado la espalda.
[7] Han tapiado las puertas del pórtico, apagado las lámparas y suprimido el incienso y los holocaustos en el santuario del Dios de Israel.
[8] Por eso se ha desencadenado la ira del Señor contra Judá y Jerusalén, haciéndolos objeto de espanto, de estupor y de burla como pueden ver con sus propios ojos.
[9] Por eso nuestros antepasados murieron a filo de espada, y nuestros hijos, hijas y mujeres fueron llevados al destierro.
[10] Quiero hacer ahora una alianza con el Señor, Dios de Israel, para que aparte de nosotros el furor de su ira.
[11] Ahora, hijos míos, no sean negligentes, porque el Señor los ha elegido para servirlo en su presencia como ministros de su culto.
[12] Se levantaron los levitas: Por Queat: Majat, hijo de Amasay, y Joel, hijo de Azarías; por Merarí: Quis, hijo de Abdí, y Azarías, hijo de Yelaleel; por Guersón: Yoaj, hijo de Simá, y Edén, hijo de Yoaj; por Elisafán:
[13] Simrí y Yeiel; por Asaf: Zacarías y Matanías;
[14] por Hemán: Yejiel y Simey; y por Yedutún: Semeyas y Uziel.
[15] Convocaron a sus hermanos, se purificaron y, según la orden del rey y las palabras del Señor, se dispusieron a purificar el templo.
[16] Los sacerdotes entraron en el interior del templo para purificarlo. Sacaron al atrio del templo del Señor todas las cosas impuras que hallaron dentro y los levitas las arrojaron al torrente Cedrón.
[17] El día uno del primer mes comenzó la purificación, y el día ocho entraron ya en el pórtico del Señor. Emplearon otros ocho días en la purificación del templo del Señor, que se completó el día dieciséis del primer mes.
[18] Después se presentaron al rey Ezequías y le dijeron: –Hemos purificado el templo del Señor, el altar de los holocaustos con todos sus utensilios y la mesa de los panes ofrecidos;
[19] todos los utensilios profanados por Ajaz han sido purificados y colocados en orden ante el altar del Señor.
[20] El rey Ezequías se levantó de madrugada, convocó a las autoridades de la ciudad y fue al templo del Señor.
[21] Se trajeron siete novillos, siete carneros, siete corderos y siete chivos para ser sacrificados en expiación, por el santuario y por Judá. El rey ordenó a los sacerdotes descendientes de Aarón, que los ofrecieran sobre el altar del Señor.
[22] Inmolaron los toros, carneros y corderos y derramaron la sangre sobre el altar.
[23] Llevaron los chivos expiatorios ante el rey y la asamblea, que pusieron sus manos sobre ellos.
[24] Los sacerdotes los inmolaron y derramaron su sangre sobre el altar en sacrificio de expiación por los pecados de todo Israel, según la orden del rey.
[25] Estableció también el rey levitas en el templo del Señor, con címbalos, arpas y cítaras, de acuerdo con lo dispuesto por David, por Gad, el vidente del rey, y por el profeta Natán; la disposición venía del Señor a través de sus profetas.
[26] Situados ya los levitas con los instrumentos musicales que David había prescrito y los sacerdotes con sus trompetas,
[27] Ezequías mandó ofrecer el holocausto sobre el altar; todo ello acompañado por el canto de las alabanzas del Señor al son de las trompetas y de los instrumentos musicales de David, rey de Israel.
[28] Toda la asamblea estuvo de rodillas hasta el fin del holocausto, de la música y de los cantos de alabanza.
[29] Terminado el holocausto, el rey y sus acompañantes se postraron con gran reverencia.
[30] El rey Ezequías y los jefes dieron orden a los levitas de cantar al Señor los salmos de David y del vidente Asaf. Ellos lo hicieron jubilosos y se postraron en actitud de adoración.
[31] Ezequías tomó la palabra y dijo: –Puesto que ahora están consagrados al Señor, acérquense y ofrezcan víctimas y sacrificios de acción de gracias en el templo del Señor. La asamblea ofreció víctimas, sacrificios de acción de gracias y holocaustos voluntarios:
[32] ofreció en holocausto al Señor setenta novillos, cien carneros y doscientos corderos.
[33] Se hicieron otros sacrificios, hasta un total de seiscientos toros y tres mil ovejas.
[34] Como los sacerdotes resultaban insuficientes para desollar tantos animales, sus hermanos los levitas les ayudaron a terminar el trabajo, dando tiempo a que se purificaran los sacerdotes, pues los levitas habían mostrado más diligencia para purificarse que los sacerdotes.
[35] Había también abundantes holocaustos, además de la grasa de los sacrificios de comunión y de las ofrendas de vino y aceite correspondientes a los holocaustos. Así quedó restablecido el culto en el templo del Señor.
[36] Ezequías y todo el pueblo se alegraron de lo que Dios había hecho en favor del pueblo, dada la rapidez con que se procedió.