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[1] Abías comenzó a reinar sobre Judá el año decimo octavo de Jeroboán.

[2] Reinó tres años en Jerusalén. Su madre, hija de Uriel de Guibeá, se llamaba Maacá. Abías y Jeroboán se declararon la guerra.

[3] Abías movilizó cuatrocientos mil hombres y Jeroboán, ochocientos mil; unos y otros elegidos y valerosos.

[4] Abías acampó en el monte Semarain, en las montañas de Efraín, y gritó: –Jeroboán e israelitas todos, escúchenme;

[5] ¿No saben que el Señor, Dios de Israel, dio para siempre a David el reino sobre todo Israel, a él y a sus hijos con pacto irrevocable?

[6] Sin embargo, Jeroboán, hijo de Nabat, siervo de Salomón, hijo de David, se rebeló contra su señor.

[7] Hombres miserables y perversos impusieron su criterio a Roboán, hijo de Salomón, que en aquel momento era joven y tímido para poderlos resistir.

[8] Y ahora se proponen hacer frente al reino del Señor que está en manos de los descendientes de David, porque son muchos y tienen con ustedes los becerros de oro que Jeroboán les fabricó para que fueran sus dioses.

[9] Han expulsado a los sacerdotes del Señor, hijos de Aarón, y a los levitas, y les han dado sacerdotes al estilo de los pueblos extranjeros. Cualquiera que traiga un becerro y siete carneros se convierte en sacerdote de dioses que no lo son.

[10] Para nosotros, en cambio, nuestro Dios es el Señor: no lo hemos abandonado; los hijos de Aarón son sus sacerdotes y los levitas ofician en su honor.

[11] Cada mañana y cada tarde ofrecen holocaustos al Señor, queman el incienso aromático, renuevan los panes de la ofrenda sobre la mesa limpia y encienden todas las tardes las lámparas del candelabro de oro. Seguimos cumpliendo las disposiciones del Señor nuestro Dios que ustedes han abandonado.

[12] Tenemos a Dios como caudillo; con nosotros están sus sacerdotes y las trompetas de guerra que van a resonar contra ustedes. ¡Israelitas!, no luchen contra el Señor, el Dios de sus antepasados; no les irá bien.

[13] Entre tanto, Jeroboán tendió una emboscada a Judá con el fin de atacarlos por la espalda; por una parte, el grueso del ejército israelita atacaba de frente a Judá, mientras los de la emboscada atacaban por la espalda.

[14] Miraron atrás los de Judá y se percataron de la gravedad de su situación. Clamaron al Señor y los sacerdotes tocaron sus trompetas.

[15] Lanzaron el grito de guerra y, a su clamor, Dios desbarató a Jeroboán y a Israel ante Abías y Judá.

[16] El ejército huyó ante los hombres de Judá, y Dios los entregó en su poder.

[17] Abías y su ejército causaron a los israelitas una gran derrota, causándoles quinientas mil bajas.

[18] Israel quedó humillado, mientras que Judá fortaleció su poder por haberse apoyado en el Señor, Dios de sus antepasados.

[19] Abías persiguió a Jeroboán y se apoderó de Betel, Gesana y Efrón con sus respectivos poblados.

[20] Jeroboán no levantó cabeza durante la vida de Abías. El Señor lo hirió y murió.

[21] Abías, por el contrario se hizo más fuerte cada vez. Tuvo catorce mujeres, veintidós hijos y dieciséis hijas.

[22] El resto de la historia de Abías, su conducta, sus hechos, están escritos en el comentario del profeta Idó.

[23] Murió Abías y fue sepultado en la ciudad de David. Le sucedió su hijo Asá. El país gozó de paz durante diez años.

2 Crónicas — Chapters