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[1] Joás tenía siete años cuando empezó a reinar. Reinó cuarenta años en Jerusalén; su madre se llamaba Sibyá, y era de Berseba.

[2] Joás agradó con su conducta al Señor mientras vivió el sacerdote Yoyadá,

[3] quien le proporcionó dos esposas de las que Joás tuvo hijos e hijas.

[4] Algún tiempo después Joás proyectó restaurar el templo del Señor.

[5] Reunió a los sacerdotes y levitas y les dijo: –Recorran las ciudades de Judá y recauden fondos de todo Israel para reparar todos los años el templo de su Dios. Sean diligentes en ello. Pero los levitas dieron largas al asunto.

[6] Entonces el rey llamó al sumo sacerdote Yoyadá y le dijo: –¿Por qué no has urgido a los levitas para que recaudaran en Judá y Jerusalén el tributo impuesto a la asamblea de Israel por Moisés, siervo del Señor, con destino a la tienda del testimonio?

[7] Pues la perversa Atalía y sus hijos han dejado que se deteriore el templo de Dios y han puesto al servicio de los baales todos los objetos sagrados del templo del Señor.

[8] El rey ordenó hacer un cofre que pusieron delante de la puerta del templo del Señor.

[9] Se recordó a Judá y Jerusalén la obligación de traer al Señor el tributo que Moisés, siervo de Dios, impuso a Israel en el desierto.

[10] Los jefes y el pueblo lo aceptaron con alegría, y se apresuraron a depositar su dinero en el cofre hasta llenarlo.

[11] Una vez lleno, los levitas lo llevaban a la inspección real, al secretario del rey y al inspector designado por el sumo sacerdote, lo vaciaban y lo colocaban de nuevo en su lugar. Así una y otra vez; se reunió gran cantidad de dinero,

[12] que el rey y Yoyadá entregaron a los inspectores de las obras del templo. Estos contrataron talladores de piedras, carpinteros, herreros y artesanos en bronce para el templo del Señor.

[13] Se trabajó a un ritmo tan acelerado que en poco tiempo el templo de Dios recobró su antiguo esplendor plenamente consolidado.

[14] Llevaron al rey y a Yoyadá el dinero sobrante y con él hicieron utensilios para el templo: utensilios para el culto y los holocaustos, copas y otros objetos de oro y plata. Mientras Yoyadá vivió, se ofrecieron continuamente holocaustos en el templo del Señor.

[15] Yoyadá, colmados sus días, murió muy viejo, a la edad de ciento treinta años.

[16] Fue sepultado con los reyes en la ciudad de David, porque se había portado bien con Israel, con Dios y con su templo.

[17] Muerto Yoyadá, los jefes de Judá vinieron a rendir homenaje al rey, que esta vez siguió sus consejos.

[18] Abandonaron el templo del Señor, Dios de sus antepasados, y se pasaron al culto idolátrico. Esto provocó la ira divina sobre Judá y Jerusalén.

[19] El Señor les envió profetas a ver si se convertían a él, pero no hicieron caso de sus advertencias.

[20] Zacarías, hijo de Yoyadá, sacerdote, movido por el espíritu de Dios, se presentó al pueblo y le dijo: –Esto dice Dios: ¿Por qué no obedecen los mandamientos del Señor? Nada conseguirán. Han abandonado al Señor, y él los abandonará a ustedes.

[21] Pero ellos conspiraron contra Zacarías y por orden del rey lo apedrearon en el atrio del templo del Señor.

[22] Así pues, el rey Joás olvidó la lealtad de Yoyadá, padre de Zacarías, y mandó matar a su hijo, que dijo al morir: –Que el Señor lo vea y te pida cuentas.

[23] Pasado un año, el ejército de Siria atacó a Joás, penetró en Judá y Jerusalén, mató a todos los jefes del pueblo y llevó todo su botín al rey de Damasco.

[24] El ejército invasor era poco numeroso; pero el Señor entregó en sus manos un ejército mucho mayor, porque habían abandonado al Señor, el Dios de sus antepasados. Así dieron su merecido a Joás,

[25] que al retirarse el ejército sirio, quedó gravemente herido. Sus súbditos conspiraron contra él para vengar la muerte del hijo del sacerdote Yoyadá y lo mataron en su cama. Murió y lo enterraron en la ciudad de David, pero no en el panteón de los reyes.

[26] Los que conspiraron fueron: Zabud, hijo de Simat, la amonita, y Jozabad, hijo de Simrit, la moabita.

[27] Lo relativo a sus hijos, al tributo y a la restauración del templo de Dios, está escrito en el comentario del Libro de los reyes. Le sucedió su hijo Amasías.

2 Crónicas — Chapters