[1] El año trigésimo sexto del reinado de Asá, Basá, rey de Israel, atacó a Judá y comenzó a fortificar Ramá para cortar las comunicaciones a Asá, rey de Judá.
[2] Asá tomó toda la plata y el oro que había en los tesoros del templo del Señor y del palacio real, y lo envió a Benadad, rey de Siria, que residía en Damasco, con este mensaje:
[3] «Hagamos un pacto como lo hicieron tu padre y el mío. Te envío presentes de plata y oro. Rompe tu pacto con Basá, rey de Israel, para que se vaya de mi territorio».
[4] Benadad aceptó la propuesta y envió su ejército contra las ciudades de Israel. Arrasó Iyón, Dan, Abel Maín y se apoderó de todas las ciudadesalmacén de Neftalí.
[5] Cuando Basá se enteró, suspendió la fortificación de Ramá e interrumpió las obras.
[6] Entonces el rey Asá tomó consigo a todos los habitantes de Judá y con las piedras y las maderas utilizadas por Basá para fortificar Ramá, fortificó Guibeá de Benjamín y Mispá.
[7] Entonces fue a verlo el profeta Jananí y le dijo: –Por haber confiado en el rey de Siria y no en el Señor, tu Dios, el ejército del rey de Siria escapará de tus manos.
[8] Los cusitas y los libios eran un ejército enorme, con gran número de carros de combate y de caballos; y con todo, el Señor los entregó en tu poder, porque confiaste en él.
[9] El Señor ve lo que ocurre en toda la tierra para sostener a los que le son fieles. ¡Esta vez te has portado como un insensato! Por eso, a partir de ahora, tendrás guerra.
[10] Asá, indignado, encarceló al vidente, porque sus palabras lo habían exasperado. La misma conducta siguió con otros del pueblo.
[11] La historia de Asá, del principio al fin, está escrita en el libro de los reyes de Judá y de Israel.
[12] El año trigésimo noveno de su reinado enfermó gravemente de los pies; y tampoco en su enfermedad confió en el Señor, sino en los médicos.
[13] Murió el año cuadragésimo primero de su reinado.
[14] Fue sepultado en la ciudad de David, en un sepulcro que se había hecho para sí. Lo pusieron en un lecho lleno de aromas y ungüentos finos, preparados según el arte de perfumería, y se quemaron en su honor gran cantidad de perfumes.