[1] En tiempo de Joaquín, hijo de Josías, rey de Judá, el Señor dirigió esta palabra a Jeremías:
[2] –Vete a donde está el clan de los recabitas y habla con ellos; luego llévalos al templo del Señor, a una de las salas, y ofréceles vino para beber.
[3] Yo busqué a Jezonías, hijo de Jeremías, hijo de Jabsanías, a sus hermanos, a sus hijos y a todo el clan de los recabitas,
[4] y los llevé al templo del Señor, a la sala de los hijos de Janán, hijo de Jebdelías, hombre de Dios, la que está junto a la sala de los jefes, encima de la de Maasías, hijo de Salún, guardián de la puerta.
[5] Les serví unos jarros y copas llenos de vino, y les dije: –¡Beban vino!
[6] Ellos respondieron: –Nosotros no bebemos vino, porque Jonadab, hijo de Recab, nuestro antepasado, nos dio esta orden: «No beban nunca vino, ni ustedes ni sus hijos;
[7] no edifiquen casas, ni siembren campos ni planten o posean viñas. Durante toda su vida vivirán en tiendas, para que puedan permanecer mucho tiempo en el suelo en el que residen como extranjeros».
[8] Nosotros hemos obedecido a Jonadab en todo lo que nos ordenó, y por eso no bebemos nunca vino, ni nosotros ni nuestras mujeres, ni nuestros hijos o hijas;
[9] no edificamos casas para vivir en ellas, ni tenemos viñas ni sembramos campos,
[10] sino que vivimos en tiendas. Cumplimos y practicamos todo lo que nos mandó nuestro antepasado, Jonadab.
[11] Pero cuando Nabucodonosor, rey de Babilonia, vino a atacar esta tierra, dijimos: Entremos en Jerusalén, para escapar del ejército de los caldeos y del de Siria; por eso vivimos ahora en Jerusalén.
[12] Entonces el Señor dirigió esta palabra a Jeremías:
[13] –Así dice el Señor todopoderoso, Dios de Israel: Ve a decir a los habitantes de Judá y de Jerusalén: ¿Por qué no aprenden también ustedes esta lección, oráculo del Señor, y me obedecen?
[14] Los descendientes de Jonadab, hijo de Recab, se han mantenido fieles al mandato de su antepasado y no han bebido vino hasta el presente. En cambio ustedes no me han obedecido aunque les he estado hablando continuamente.
[15] Les he enviado sin interrupción a mis siervos los profetas para decirles: Conviértanse de su mala conducta, corrijan sus acciones, no den culto a otros dioses, y de esta forma permanecerán en la tierra que di a ustedes y a sus antepasados. Pero ustedes no me han obedecido ni me han hecho caso.
[16] Los hijos de Jonadab, hijo de Recab, han cumplido el mandato que les dio su antepasado; este pueblo, en cambio, no ha querido escucharme.
[17] Por eso, así dice el Señor todopoderoso, Dios de Israel: Voy a traer sobre Judá y sobre los habitantes de Jerusalén todos los males con que los he amenazado, porque les hablé y no me escucharon, los llamé y no me respondieron.
[18] Jeremías dijo al clan de los recabitas: –Así dice el Señor todopoderoso, Dios de Israel: Porque han obedecido el mandato de su antepasado Jonadab y, fieles a él, han hecho todo lo que les ordenó,
[19] por eso, así dice el Señor todopoderoso, Dios de Israel: Nunca le faltará a Jonadab, hijo de Recab, un descendiente que esté perpetuamente a mi servicio.