[1] ¡Ay de los pastores que extravían y dispersan el rebaño de mis pastizales! Oráculo del Señor.
[2] Por eso, así dice el Señor, Dios de Israel, contra los pastores que pastorean a mi pueblo: Ustedes han dispersado mi rebaño, lo han ahuyentado sin ocuparse de él. Pero yo me voy a ocupar ahora de ustedes, oráculo del Señor, y castigaré sus malas acciones.
[3] Yo mismo reuniré el resto de mis ovejas de todos los países por donde las dispersé y las traeré a sus praderas, donde crecerán y se multiplicarán.
[4] Pondré al cuidado de ellas pastores que las apacentarán; no temerán más ni se espantarán, ni volverá a faltar ninguna. Oráculo del Señor.
[5] He aquí que vienen días, oráculo del Señor, en que yo suscitaré a David un retoño legítimo, que reinará con sabiduría, que practicará el derecho y la justicia en esta tierra.
[6] En sus días se salvará Judá, e Israel vivirá en paz. Y lo llamarán así: «El Señor nuestra salvación».
[7] Sí, vienen días, oráculo del Señor, en que ya no se dirá: «Vive el Señor que sacó a los israelitas del país de Egipto».
[8] Sino que se dirá: «Vive el Señor, que sacó a la descendencia de Israel del país del norte y de todos los lugares por donde los había dispersado, y los trajo a su tierra».
[9] Sobre los profetas: Se me parte el corazón en el pecho, todos mis huesos tiemblan; estoy como un borracho, como un hombre vencido por el vino, a causa del Señor y de sus santas palabras.
[10] Pues esta tierra está llena de infidelidad; por eso la tierra está de luto y se secan las praderas de la estepa. Sólo anhelan la maldad, sólo desean la injusticia.
[11] Profetas y sacerdotes son impíos, y hasta en mi templo he encontrado su maldad. Oráculo del Señor.
[12] Su camino se hará resbaladizo, tropezarán en la oscuridad y caerán, sobre ellos traeré la desgracia el año en que les pida cuentas. Oráculo del Señor.
[13] En los profetas de Samaría vi locuras: profetizaban en nombre de Baal y desorientaban a mi pueblo Israel.
[14] Pero en los profetas de Jerusalén he visto monstruosidades: son infieles, viven en la mentira, apoyan a los malvados, y ninguno se arrepiente de su maldad; son todos ellos para mí como Sodoma, y sus habitantes como Gomorra.
[15] Por eso, así dice el Señor todopoderoso contra los profetas: Les haré comer un alimento amargo, y beber un agua envenenada, porque los profetas de Jerusalén han difundido la impiedad por el país.
[16] Así dice el Señor todopoderoso: No escuchen las palabras de los profetas; los engañan, y les cuentan visiones de su imaginación, que no proceden de la boca del Señor.
[17] Dicen a quienes desprecian la palabra del Señor: «Tendrán prosperidad». Y a los que siguen a su corazón endurecido: «No les pasará nada malo».
[18] ¿Quién de ellos ha asistido al consejo del Señor? ¿Quién lo ha visto y ha oído su palabra? ¿Quién ha estado atento y ha escuchado su palabra?
[19] El Señor desata el huracán de su ira, desencadena un remolino y cae sobre la cabeza de los culpables.
[20] La ira del Señor no se detendrá hasta que haya cumplido y realizado los designios de su corazón. Sólo cuando suceda lo comprenderán.
[21] Yo no envío a estos profetas, y, sin embargo, ellos corren; no les hablo, pero ellos profetizan.
[22] Si han asistido a mi consejo, que griten mis palabras a mi pueblo, para que se conviertan del mal camino, y de la maldad de sus acciones.
[23] ¿Acaso soy Dios sólo de cerca, oráculo del Señor, y no de lejos?
[24] ¿Puede alguien ocultarse en un escondite, sin que yo lo vea? Oráculo del Señor. ¿Es que no lleno yo los cielos y la tierra? Oráculo del Señor.
[25] He aquí lo que dicen los profetas que profetizan mentiras en mi nombre, diciendo: «He tenido un sueño, he tenido un sueño».
[26] ¡Basta! ¿Qué pretenden estos profetas que profetizan mentiras y anuncian sus propias imaginaciones?
[27] Con los sueños que se cuentan unos a otros tratan de que mi pueblo olvide mi nombre como lo olvidaron sus antepasados por causa de Baal.
[28] El profeta que ha tenido un sueño, que lo cuente, y el que reciba mi palabra que la proclame fielmente. ¿Qué tiene que ver la paja con el grano? Oráculo del Señor.
[29] ¿No es mi palabra fuego, oráculo del Señor, y martillo que tritura la roca?
[30] Por eso, aquí estoy yo para hacer frente a esos profetas, oráculo del Señor, que se roban mutuamente mis palabras.
[31] Aquí estoy para hacer frente a esos profetas, oráculo del Señor, que dan rienda suelta a su lengua y pronuncian oráculos.
[32] Aquí estoy para hacer frente a esos profetas de sueños mentirosos, oráculo del Señor, que al contarlos desorientan a mi pueblo con sus mentiras y sus extravagancias. Yo no los mandé ni los envié; son inútiles para este pueblo. Oráculo del Señor.
[33] Si esta gente o un profeta o sacerdote te preguntan: «¿Cuál es la carga del Señor?», les responderás: «Ustedes son la carga, pero yo los arrojaré. Oráculo del Señor».
[34] Si un profeta, o un sacerdote, o uno del pueblo dice: «carga del Señor», yo lo castigaré a él y a su familia.
[35] Lo que tienen que decirse unos a otros es esto: «¿Qué ha respondido el Señor? ¿Qué ha dicho el Señor?»
[36] Pero no mencionen más la carga del Señor, porque entonces cada uno cargará con sus propias palabras. Ustedes falsifican las palabras del Dios vivo, el Señor todopoderoso, nuestro Dios.
[37] Al profeta le dirán: «¿Qué te ha respondido el Señor? ¿Qué ha dicho el Señor?»
[38] Pero si siguen mencionando la carga del Señor, entonces, así dice el Señor: Puesto que repiten eso de «carga del Señor» siendo así que yo les he prohibido decirlo,
[39] yo cargaré con ustedes y los arrojaré de mi presencia, a ustedes y a la ciudad que les di a ustedes y a sus antepasados,
[40] y los haré caer en vergüenza eterna, en eterna humillación, que no será olvidada.