[1] Cada siete años perdonarás las deudas.
[2] Este perdón consistirá en lo siguiente: todo acreedor perdonará a su prójimo lo que le haya prestado; dejará de reclamárselo a su prójimo o a su hermano, porque ha sido proclamada la remisión en honor del Señor.
[3] Podrás reclamárselo al extranjero, pero a tu hermano le perdonarás lo que le hayas prestado.
[4] Así no habrá pobres entre los tuyos, pues el Señor te bendecirá generosamente en la tierra que el Señor tu Dios te va a dar en herencia para que la poseas,
[5] a condición de que escuches atentamente la voz del Señor tu Dios, poniendo en práctica todos los mandamientos que yo te prescribo hoy.
[6] Si el Señor tu Dios te bendice como te ha dicho, prestarás a muchas naciones, pero tú no pedirás prestado; dominarás a muchas naciones, pero ellas no te dominarán.
[7] Si hay algún pobre entre los tuyos en alguna de las ciudades de esa tierra que el Señor tu Dios te va a dar, no endurecerás tu corazón ni cerrarás la mano a ese hermano pobre,
[8] sino que le abrirás tu mano y le prestarás todo lo que necesite.
[9] Que no te venga este mal pensamiento: «Ya está cercano el año séptimo, el año del perdón de la deuda», y en consecuencia pongas mala cara a tu hermano pobre y no le des nada.
[10] Pues podría clamar al Señor contra ti, y te harías reo de pecado. Préstale de buen grado, y así el Señor tu Dios bendecirá todas tus obras y todos tus trabajos.
[11] Nunca faltarán pobres en el país. Por eso te ordeno: Sé generoso con tu hermano, con el necesitado y con el pobre de tu país.
[12] Si un hermano tuyo, hebreo o hebrea, se vende a ti como esclavo, te servirá seis años, pero al séptimo lo dejarás libre.
[13] Cuando lo dejes libre no lo dejarás partir con las manos vacías,
[14] sino que le darás generosamente dones de tu ganado, de la cosecha de tu campo y de tu viña; le darás de los bienes con que el Señor tu Dios te haya bendecido.
[15] Recuerda que fuiste esclavo en Egipto y que el Señor tu Dios te rescató; por eso te mando esto hoy.
[16] Pero si ese esclavo te dice: «No quiero separarme de ti», porque se ha encariñado contigo y con tu familia, y se encuentra a gusto contigo,
[17] entonces tomarás un punzón y le harás un agujero en la oreja contra la puerta, y así será tu esclavo para siempre. Lo mismo harás con tu esclava.
[18] No te parezca duro dejarlo libre, pues sus seis años de servicio equivalen al sueldo de un jornalero; y, además, el Señor tu Dios bendecirá todo lo que hagas.
[19] Todo primogénito macho que nazca de tu ganado vacuno u ovino lo consagrarás al Señor tu Dios. No utilizarás para el trabajo a los primogénitos de tus vacas, ni esquilarás a los primogénitos de tus ovejas,
[20] sino que los comerás cada año con tu familia en presencia del Señor tu Dios, en el lugar que el Señor haya elegido.
[21] Pero si tiene algún defecto, si es cojo, ciego o tiene algún otro defecto, no lo inmolarás al Señor tu Dios.
[22] Lo comerás en tu ciudad como si fuera gacela o ciervo; podrán comerlo tanto el puro como el impuro.
[23] Pero la sangre no la comerás, sino que la derramarás en tierra como el agua.