[1] Amarás al Señor tu Dios y cumplirás siempre sus decretos, sus leyes, sus preceptos y sus mandamientos.
[2] Hoy reconocen –no me estoy refiriendo a sus hijos, que nada han conocido y nada han visto– lo que el Señor su Dios les ha enseñado, su grandeza, su mano fuerte y su brazo poderoso;
[3] los milagros y las hazañas que realizó en Egipto contra el faraón, rey de Egipto y contra toda su tierra;
[4] lo que hizo con el ejército egipcio, con sus carros y caballos, a los que sepultó el Señor bajo las aguas del mar Rojo cuando los perseguían, aniquilándolos completamente;
[5] lo que hizo por ustedes en el desierto hasta que llegaron a este lugar,
[6] lo que hizo con Datán y Abirón, hijos de Eliab, el rubenita, cuando la tierra abrió sus fauces y se los tragó con sus familias, sus tiendas y todos los israelitas que los seguían.
[7] Me dirijo, pues, a ustedes que han sido testigos presenciales de toda la grandiosa obra del Señor.
[8] Observen todos los mandamientos que yo les prescribo hoy, para que sean fuertes y entren en posesión de la tierra a la que van a pasar para ocuparla.
[9] Así vivirán largos años en esa tierra que el Señor prometió con juramento dar a sus antepasados y a su descendencia, tierra que mana leche y miel.
[10] Cierto, la tierra en la que vas a entrar para tomarla en posesión no es como la tierra de Egipto, de la que ustedes han salido; allí sembrabas la semilla y la regabas como si fuera un huerto de hortaliza, moviendo la noria con los pies.
[11] La tierra a la que van a pasar para tomarla en posesión es, en cambio, una tierra de montes y valles, que se empapa con la lluvia del cielo;
[12] una tierra de la que cuida el Señor tu Dios y en la que tiene puestos sus ojos desde que empieza el año hasta que termina.
[13] Si cumplen los mandamientos que yo les prescribo hoy, amando al Señor su Dios y sirviéndolo con todo su corazón y toda su alma,
[14] yo enviaré oportunamente la lluvia a su tierra, lluvia de otoño y de primavera, para que puedas cosechar tu trigo, tu vino y tu aceite;
[15] yo daré a tus ganados hierbas en los campos, y comerás hasta saciarte.
[16] Pero tengan cuidado, no se dejen seducir ni se aparten del Señor, sirviendo y dando culto a otros dioses.
[17] Si hacen esto, el Señor se enfurecerá contra ustedes, cerrará los cielos y no volverá a llover; la tierra no dará fruto y ustedes no tardarán en desaparecer de esa tierra que el Señor les da.
[18] Graben en su corazón y en su alma estas palabras, átenlas como signo a sus muñecas, pónganlas como señal en su frente.
[19] Enséñenselas a sus hijos y háblenles de ellas, cuando estén en casa o cuando vayan de viaje, acostados o levantados.
[20] Escríbelas a la entrada de tu casa y en tus puertas,
[21] para que la vida de ustedes y la de sus hijos dure tanto en la tierra que el Señor juró dar a sus antepasados, como los cielos sobre la tierra.
[22] Porque, si de verdad observan todos estos preceptos que yo les mando poner en práctica, si aman al Señor su Dios, siguiendo todos sus caminos y uniéndose a él,
[23] el Señor expulsará ante ustedes a todas estas naciones, y se apoderarán de sus posesiones, aunque sean más poderosas y fuertes que ustedes.
[24] Los lugares que pisen con la planta de su pie serán de ustedes: desde el desierto hasta el Líbano, desde el río Eufrates hasta el mar Mediterráneo será su territorio.
[25] Nadie podrá resistir ante ustedes. El Señor su Dios sembrará ante ustedes el pánico y el terror sobre toda la tierra en la que pisen, como les ha dicho.
[26] Miren, hoy pongo ante ustedes bendición y maldición.
[27] Bendición, si observan los mandamientos del Señor su Dios que yo les prescribo hoy.
[28] Maldición, si no observan los mandamientos del Señor su Dios y se apartan del camino que hoy les señalo, siguiendo a dioses extranjeros, que no conocen.
[29] Cuando el Señor tu Dios te haya introducido en la tierra que vas a tomar en posesión, pondrás la bendición en el monte Garizín y la maldición en el monte Ebal.
[30] Estas montañas se encuentran al otro lado del Jordán, detrás del camino del oeste, en la tierra de los cananeos que viven en el Arabá, frente a Guilgal, junto al encinar de Moré.
[31] Van a cruzar el Jordán para tomar posesión de la tierra que el Señor su Dios les da. La poseerán, habitarán en ella
[32] y pondrán en práctica todas las leyes y los preceptos que yo les promulgo hoy.