[1] Recibí esta palabra del Señor:
[2] –Hijo de hombre, habla a tu pueblo y diles: Cuando yo envíe al enemigo sobre un país y la gente de ese país tome a un hombre de los suyos y lo ponga como centinela,
[3] si éste, viendo venir al enemigo sobre el país, toca la trompeta para dar la alarma al pueblo,
[4] y el que oye el toque de la trompeta no hace caso, y el enemigo llega y lo sorprende, será él mismo responsable de su propia muerte.
[5] Oyó el toque de la trompeta, pero no hizo caso: será responsable de su muerte. Si hubiera estado atento, habría salvado su vida.
[6] Pero si el centinela, al ver que el enemigo se acerca, no da la alarma con el toque de trompeta, el pueblo no es advertido y llega el enemigo y alguien muere, éste perecerá por su propia maldad, pero yo pediré cuentas de su muerte al centinela.
[7] Hijo de hombre, yo te he constituido centinela del pueblo de Israel. Cuando te hable, les advertirás de mi parte.
[8] Si cuando yo digo al malvado: ¡Eres reo de muerte! tú no le adviertes que cambie de conducta, el malvado morirá por su maldad, pero yo te pediré cuentas de su muerte.
[9] Sin embargo, si tú adviertes al malvado sobre su conducta para que se corrija, y él no se corrige, morirá él por su maldad, y tú habrás salvado la vida.
[10] Hijo de hombre, di al pueblo de Israel: Ustedes andan diciendo: «Sufrimos el castigo que merecen nuestros delitos y pecados, y por eso perecemos poco a poco en la miseria. ¿Cómo podremos vivir?»
[11] Diles: Por mi vida, oráculo del Señor, que yo no me complazco en la muerte del malvado, sino en que se convierta y viva. Conviértanse, conviértanse de su perversa conducta. ¿Por qué tienen que morir, pueblo de Israel?
[12] Hijo de hombre, di a la gente de tu pueblo: Si el justo peca, no lo salvará su buen comportamiento anterior; tampoco sufrirá el malvado por su maldad cuando se convierta. Si el justo peca, de nada le valdrá su buen comportamiento anterior.
[13] Si yo digo al justo: «¡Vivirás!», pero él, confiado en su buen comportamiento, peca, no se tendrán en cuenta sus buenas obras, y morirá por el pecado cometido.
[14] Pero si yo digo al malvado: «¡Morirás!», y él se convierte de sus pecados y actúa con rectitud y justicia,
[15] devuelve lo que tomó en prenda, restituye lo robado, observa los mandamientos que dan vida y no hace ningún mal, ciertamente que vivirá y no morirá.
[16] No se tendrán en cuenta ninguno de los pecados que cometió. Ha actuado con rectitud y justicia, y vivirá.
[17] La gente de tu pueblo dice: «No es justo el proceder del Señor». ¡El proceder de ustedes es el que no es justo!
[18] Si el justo se aparta de su buen comportamiento y peca, morirá.
[19] Y si el malvado se convierte de su maldad y actúa con rectitud y justicia, vivirá.
[20] Insisten: «No es justo el proceder del Señor». Pero yo juzgaré a cada uno según su conducta, pueblo de Israel.
[21] El año duodécimo de nuestro cautiverio, el día cinco del mes décimo, llegó a mí un fugitivo de Jerusalén y me dijo: –¡Ha sido conquistada la ciudad!
[22] El Señor me había invadido con su fuerza la tarde antes de llegar el fugitivo, y cuando vino a mí a la mañana siguiente, el Señor me devolvió el habla y dejé de estar mudo.
[23] Recibí esta palabra del Señor:
[24] –Hijo de hombre, los que habitan entre las ruinas que han quedado en Israel, andan diciendo: «Abrahán era uno sólo y recibió la tierra en herencia; con mayor razón a nosotros, que somos muchos, se nos ha dado la tierra en posesión».
[25] Pues diles: Esto dice el Señor: Comen la carne con su sangre, dan culto a sus ídolos, cometen asesinatos, ¿y todavía esperan poseer la tierra?
[26] Confían en sus armas, cometen abominaciones, cada cual deshonra a la mujer de su prójimo, ¿y todavía esperan poseer la tierra?
[27] Les dirás: Esto dice el Señor: Por mi vida que los que habitan entre las ruinas morirán a espada, los que andan por el campo serán presa de las fieras, y los que estén entre las rocas y en las cuevas morirán de peste.
[28] Convertiré al país en desierto desolado, y se acabará su orgullo y su fuerza. Las montañas de Israel serán devastadas y no pasará nadie por ellas.
[29] Y cuando a causa de sus detestables acciones haya convertido al país en desierto desolado, reconocerán que yo soy el Señor.
[30] En cuanto a ti, hijo de hombre, la gente de tu pueblo habla de ti junto a los muros y a las puertas de las casas y se dicen unos a otros: «Vamos a escuchar la palabra del Señor».
[31] Vienen a ti en masa, se sientan delante de ti, escuchan tus palabras, pero luego no las practican, porque me halagan con su boca, pero después sólo buscan su provecho.
[32] Tú eres para ellos como un cantor de voz hermosa que sabe cantar. Escuchan tus palabras, pero no las practican.
[33] Pero cuando esto se cumpla, y está a punto de cumplirse, reconocerán que había un profeta en medio de ellos.