[1] Recibí esta palabra del Señor:
[2] –Hijo de hombre, di al rey de Tiro: Esto dice el Señor: Tu corazón se llenó de soberbia, y has dicho: «Yo soy un dios, he puesto mi trono divino en el corazón del mar». Aunque eres un hombre y no un dios, has querido igualar en sabiduría a los dioses.
[3] Te creías más sabio que Daniel, ningún enigma se te resistía.
[4] Con tu sabiduría y tu inteligencia has conseguido riquezas, has amontonado tesoros de oro y plata.
[5] Comerciando hábilmente has acrecentado tus riquezas, y por ellas se llenó de soberbia tu corazón.
[6] Por eso, así dice el Señor: Porque has querido igualarte a Dios,
[7] yo haré que vengan extranjeros contra ti, los más feroces de las naciones, que desenvainarán la espada contra tu brillante sabiduría y profanarán tu belleza.
[8] Te harán bajar a la tumba y perecerás de muerte violenta en el corazón del mar.
[9] ¿Podrás seguir diciendo ante tus verdugos que eres un dios? Para tus verdugos serás un simple hombre y no un dios.
[10] Muerte de incircunciso te darán gentes extrañas. Porque lo he dicho yo. Oráculo del Señor.
[11] Recibí esta palabra del Señor:
[12] –Hijo de hombre, entona una lamentación por el rey de Tiro. Le dirás: Esto dice el Señor: Eras un modelo de perfección, lleno de sabiduría y hermosura perfecta.
[13] Estabas en el Edén, en el jardín de Dios, adornado con piedras preciosas: granate, topacio, diamante, ópalo, berilo, amatista, zafiro, rubí y ónix; de oro labrado eran tus aretes y colgantes, desde el día en que fuiste creado.
[14] Eras un querubín protector de alas extendidas; yo te había puesto sobre las montañas de Dios, caminabas entre piedras de fuego.
[15] Intachable era tu conducta, desde el día en que fuiste creado, hasta que apareció en ti la maldad.
[16] Al prosperar tus negocios te llenaste de violencia y pecados. Entonces yo te expulsé de las montañas de Dios, y a ti, el querubín protector, te hice desaparecer de entre las piedras de fuego.
[17] La belleza te ensoberbeció, el esplendor echó a perder tu sabiduría. Yo te arrastré por tierra y te convertí en objeto de burla para los reyes.
[18] Has cometido muchos delitos y has comerciado injustamente, profanando así tus santuarios; ahora hará que brote de ti un fuego que te devore; te reduciré a cenizas en medio de la tierra ante quienes te contemplan.
[19] Todos los pueblos que te conocían se quedarán asombrados por ti; serás motivo de espanto y desaparecerás para siempre.
[20] Recibí esta palabra del Señor:
[21] –Hijo de hombre, dirige tu mirada hacia Sidón y profetiza contra ella.
[22] Le dirás: Esto dice el Señor: Aquí estoy para acusarte, Sidón; seré glorificado en medio de ti. Entonces reconocerán que yo soy el Señor, cuando la someta a juicio y en ella manifieste mi santidad.
[23] Mandaré contra ella la peste, y correrá la sangre por sus calles. Por todas partes caerán en ella gentes traspasadas a espada. Y reconocerán que yo soy el Señor.
[24] Y los israelitas no volverán a sufrir espina punzante ni zarza dañina entre los vecinos que los desprecian. Y reconocerán que yo soy el Señor.
[25] Esto dice el Señor: Cuando yo reúna al pueblo de Israel de entre las naciones donde se encontraba disperso, manifestaré en ellos mi santidad a la vista de las naciones, y habitarán la tierra que di a mi siervo Jacob.
[26] Vivirán seguros, cuando yo haya ejecutado mi sentencia contra todos los pueblos vecinos que los desprecian. Y reconocerán que yo, el Señor, soy su Dios.