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Ezequiel 11

[1] El espíritu me arrebató y me llevó a la puerta oriental del templo del Señor, que mira al este. A la entrada de la puerta había veinticinco hombres, entre los cuales vi a Yezanías, hijo de Azur, y a Pelatías, hijo de Benayas, jefes del pueblo.

[2] El Señor me dijo: –Hijo de hombre, éstos son los que hacen planes perversos y dan malos consejos en la ciudad.

[3] Son los que dicen: «Tardaremos en reconstruir las casas. La ciudad es la olla, y nosotros la carne».

[4] Por eso, profetiza contra ellos, profetiza, hijo de hombre.

[5] Entonces me invadió el espíritu del Señor y me ordenó decir: –Esto dice el Señor: Ustedes han dicho esto, pueblo de Israel; yo sé bien lo que piensan.

[6] Han multiplicado los muertos en esta ciudad, han llenado de cadáveres sus calles.

[7] Por eso, así dice el Señor: Los muertos que ustedes han amontonado en medio de ella son la carne, y la ciudad es la olla, pero yo los sacaré de ella.

[8] Temen la espada, pero mandaré la espada contra ustedes, dice el Señor.

[9] Los sacaré fuera de la ciudad, los entregaré en poder de extranjeros, y los castigaré duramente.

[10] Caerán a espada; yo los juzgaré en el territorio de Israel, y reconocerán que yo soy el Señor.

[11] La ciudad no será su olla, ni ustedes serán la carne dentro de ella; yo los juzgaré.

[12] Y reconocerán que yo soy el Señor, cuyos preceptos no han cumplido; han vivido según las costumbres de las naciones paganas que los rodean.

[13] Cuando acabé de profetizar, Pelatías, hijo de Benayas, cayó muerto. Yo me postré rostro en tierra y grite con fuerte voz: –¡Ah, Señor! ¿Vas a exterminar al resto de Israel?

[14] Recibí esta palabra del Señor:

[15] –Hijo de hombre, esto es lo que dicen los habitantes de Jerusalén acerca de tus hermanos deportados y acerca de todo Israel: «Ellos están lejos del Señor; la tierra se nos ha dado a nosotros en posesión».

[16] Por tanto, diles: Esto dice el Señor: Es cierto, yo los llevé a naciones lejanas y los dispersé por tierras extrañas; pero yo soy su santuario durante el poco tiempo que estén desterrados en estas naciones.

[17] Diles: Esto dice el Señor: Los recogeré de entre las naciones paganas, los reuniré de los países en los que han sido dispersados y les daré la tierra de Israel.

[18] Ellos vendrán y quitarán de ella sus ídolos y abominaciones.

[19] Yo les daré un corazón fiel y les infundiré un espíritu nuevo; les arrancaré el corazón de piedra, y les daré un corazón de carne,

[20] para que cumplan mis preceptos, observen mis mandamientos y los pongan en práctica. Ellos serán mi pueblo y yo seré su Dios.

[21] Pero a quienes se dejan arrastrar por sus ídolos y abominaciones, yo los haré responsables de su conducta. Oráculo del Señor.

[22] Entonces los querubines levantaron sus alas, y las ruedas se pusieron en movimiento con ellos; la gloria del Dios de Israel estaba sobre ellos.

[23] La gloria del Señor se elevó en medio de la ciudad y fue a posarse sobre el cerro oriental de la ciudad.

[24] El espíritu me arrebató y me llevó en visión divina a Caldea, donde estaban los deportados. Y la visión que había contemplado desapareció de mi vista.

[25] Yo comuniqué a los deportados todo lo que el Señor me había mostrado.

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