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Ezequiel 22

[1] Recibí esta palabra del Señor:

[2] –Y tú, hijo de hombre, juzga a la ciudad sanguinaria. Echale en cara sus horribles acciones.

[3] Dirás: Esto dice el Señor: ¡Ay de la ciudad que mata a sus propios habitantes para acelerar su destrucción y que fabrica ídolos para contaminarse con ellos!

[4] Por la sangre que has derramado te has hecho culpable, te has contaminado con los ídolos que te has fabricado; así has adelantado tu hora, has llegado al fin de tu existencia. Yo te convierto en motivo de burla para las naciones y en objeto de insultos en toda la tierra.

[5] Los pueblos vecinos y lejanos se burlarán de ti, ciudad de mala fama, llena de corrupción.

[6] Los príncipes de Israel derraman toda la sangre que pueden.

[7] Tus habitantes desprecian al padre y a la madre, tratan mal al extranjero, oprimen al huérfano y a la viuda.

[8] Han despreciado mis cosas sagradas, y profanado mis sábados.

[9] Tus habitantes provocan con sus calumnias a derramar sangre; participan en banquetes idolátricos y cometen infamias;

[10] se acuestan con su madre y fuerzan a la mujer mientras tiene la menstruación.

[11] Hay quien comete adulterio con la mujer de su prójimo, quien abusa vergonzosamemente de su nuera, quien violenta a su hermana, a la hija de su propio padre.

[12] Tus habitantes se dejan sobornar para derramar sangre; cobran intereses con usura, explotan con violencia al prójimo y se han olvidado de mí. Oráculo del Señor.

[13] Yo te castigaré por tu avaricia y por la sangre derramada en medio de ti.

[14] ¿Resistirá tu corazón, estarán firmes tus manos el día en que yo te pida cuentas? Yo, el Señor, lo he dicho y lo haré.

[15] Te dispersaré entre las naciones y te esparciré por el mundo. Así te purificaré de tu impureza.

[16] Llevarás tu propia deshonra delante de las naciones, y reconocerás que yo soy el Señor.

[17] Recibí esta palabra del Señor:

[18] –Hijo de hombre, el pueblo de Israel se ha convertido para mí en un residuo inútil; aunque haya sido plata, cobre, estaño, hierro y plomo, en el horno se han convertido en un residuo inútil.

[19] Por eso, así dice el Señor: Porque todos se han convertido en un residuo inútil, yo los reuniré en Jerusalén.

[20] Como se echa plata, cobre, hierro, plomo y estaño en el horno y se alimenta el fuego para fundirlo, así yo los reuniré en mi enojo y mi ira y los fundiré.

[21] Los reuniré y atizaré contra ustedes el fuego de mi enojo y los fundiré en la ciudad.

[22] Como se funde la plata en el horno, así serán fundidos ustedes en la ciudad, y reconocerán que yo, el Señor, he descargado mi ira contra ustedes.

[23] Recibí esta palabra del Señor:

[24] –Hijo de hombre, di a Jerusalén: Eres una tierra que no ha sido purificada, sobre la que no ha llovido en el día del enojo.

[25] Sus príncipes son como león rugiente ávido de presa; devoran a los hombres, se apoderan de tesoros y riquezas, y hacen aumentar el número de las viudas.

[26] Sus sacerdotes han violado mi ley y profanado mi santuario. No han distinguido entre lo santo y lo profano, ni han enseñado la diferencia entre lo puro y lo impuro. No les ha importado profanar mis sábados, y yo he sido deshonrado en medio de ellos.

[27] Los nobles de la ciudad son como lobos ávidos de presa; derraman sangre y hacen matanzas.

[28] Sus profetas recubren su crímenes con cal: tienen visiones falsas y oráculos mentirosos, y dicen: «Esto dice el Señor», sin que el Señor haya hablado.

[29] La gente se entrega a la violencia y al robo: maltratan al humilde y al pobre y oprimen al extranjero quebrantando sus derechos.

[30] He buscado entre ellos un hombre que levantara una muralla y se mantuviera firme en el muro frente a mí, defendiendo esta tierra para que yo no la destruyera, y no lo he hallado.

[31] Por eso he descargado sobre ellos mi ira, los he exterminado con el fuego de mi enojo y los he castigado como merece su conducta. Oráculo del Señor.

Ezequiel — Chapters