[1] Vinieron los de Quiriat Yearín y se hicieron cargo del arca del Señor. La llevaron a casa de Abinadab, en la colina, y consagraron a Eliezer, su hijo, para que guardara el arca del Señor.
[2] Desde que el arca del Señor fue instalada en Quiriat Yearín pasó mucho tiempo, veinte años. Al cabo de este tiempo, todo Israel añoraba al Señor.
[3] Y Samuel dijo a todo el pueblo de Israel: –Si quieren convertirse al Señor de todo corazón, quiten de entre ustedes los dioses y diosas extranjeros, conviértanse al Señor y adórenlo sólo a él, y el Señor los librará de los filisteos.
[4] Los israelitas retiraron los dioses y diosas extranjeros y adoraron sólo al Señor.
[5] Después Samuel les ordenó: –Reúnan a todo Israel en Mispá, y yo rogaré al Señor por ustedes.
[6] Se reunieron en Mispá, sacaron agua, la derramaron ante el Señor y ayunaron aquel día. Decían: –Hemos pecado contra el Señor. Y Samuel actuó en Mispá como juez de los israelitas.
[7] Supieron los filisteos que los israelitas se habían reunido en Mispá, y los jefes filisteos subieron para atacar a Israel. Al enterarse los israelitas, tuvieron miedo de los filisteos,
[8] y rogaron a Samuel: –No dejes de interceder por nosotros ante el Señor nuestro Dios, para que él nos salve de los filisteos.
[9] Samuel tomó un cordero muy tierno y lo ofreció entero en holocausto al Señor; después intercedió ante el Señor en favor de Israel, y el Señor lo escuchó.
[10] Mientras Samuel ofrecía el holocausto, los filisteos se acercaron para atacar a Israel; pero aquel día el Señor envió grandes truenos contra los filisteos, los desconcertó y fueron derrotados por Israel.
[11] Los israelitas salieron de Mispá, persiguieron a los filisteos y los fueron combatiendo hasta más abajo de Betorón.
[12] Entonces Samuel tomó una piedra, la puso entre Mispá y Yesaná, y la llamó Eben Ezer –es decir, Piedra de Socorro–, diciendo: –Hasta aquí nos ha socorrido el Señor.
[13] Así humillados, los filisteos no volvieron a invadir el territorio de Israel. El Señor los castigó durante toda la vida de Samuel.
[14] Israel recuperó las ciudades que habían ocupado los filisteos desde Ecrón hasta Gat, e Israel libró su territorio del poder de los filisteos. También hubo paz entre Israel y los amorreos.
[15] Samuel actuó como juez en Israel durante toda su vida.
[16] Cada año hacía un recorrido por Betel, Guilgal y Mispá, y desde todos estos sitios juzgaba a Israel.
[17] Después regresaba a Ramá, donde tenía su casa, y seguía juzgando a Israel. Allí construyó un altar al Señor.