[1] David huyó de Nayot de Ramá y fue a decir a Jonatán: –¿Qué he hecho yo? ¿Cuál es mi delito? ¿Qué pecado he cometido contra tu padre para que intente quitarme la vida?
[2] Jonatán le respondió: –¡Ni pensarlo! ¡No morirás! Mi padre no hace nada sin antes decírmelo a mí. ¿Por qué me iba a ocultar este asunto? No hay nada de eso.
[3] Pero David le aseguró: –Tu padre sabe muy bien que yo soy tu amigo, y por eso dirá: «Que Jonatán no se entere para que no se entristezca». Pero te juro por el Señor y por tu vida que estoy a un paso de la muerte.
[4] Jonatán le dijo: –Haré por ti lo que me digas.
[5] David contestó: –Mira, mañana se celebra la fiesta de la luna nueva y yo debería sentarme junto al rey en la comida. Déjame ir a ocultarme en el campo hasta la tarde.
[6] Si tu padre me echa de menos, le dices: David me pidió con insistencia hacer una visita a Belén, su pueblo, porque celebran allí el sacrificio anual de toda la familia.
[7] Si le parece bien, entonces estoy a salvo; pero si se enfurece, es que ha decidido acabar conmigo.
[8] Hazme este favor, ya que hicimos un pacto ante el Señor. Si soy culpable, mátame tú mismo; no es necesario que me lleves hasta tu padre.
[9] Jonatán respondió; –¡Ni lo pienses! Si me entero que mi padre ha decidido hacerte mal, ten por seguro que te avisaré yo mismo.
[10] David le preguntó: –¿Quién me informará si tu padre te responde enojado?
[11] Jonatán dijo a David: –Ven, vamos al campo. Salieron los dos al campo,
[12] y allí Jonatán le dijo a David: –Por el Señor Dios de Israel, te aseguro que mañana a esta misma hora yo averiguaré las intenciones de mi padre; si no hay peligro para ti, mandaré a avisarte.
[13] Que el Señor me castigue, si mi padre quiere hacerte mal y yo no te lo hago saber. Entonces podrás irte en paz, y que el Señor esté contigo como estuvo con mi padre.
[14] Si para entonces yo vivo todavía, trátame con la benevolencia con la que trata el Señor y no dejes que me maten.
[15] Trata siempre con benevolencia a mi familia cuando el Señor haya borrado de la tierra a tus enemigos.
[16] Jonatán hizo entonces una alianza con la familia de David, diciendo: –¡Que el Señor vengue a David de sus enemigos!
[17] Así que Jonatán prestó de nuevo juramento a David por el amor que le tenía, pues lo quería como a sí mismo.
[18] Después le dijo: –Mañana se celebra la luna nueva y se te echará de menos, porque tu puesto estará vacío.
[19] Pasado mañana tu ausencia se notará todavía más. Tú te irás al lugar en donde te escondiste el otro día y te sentarás junto a aquella piedra.
[20] Yo tiraré tres flechas desde el lado de acá, como si tirara al blanco,
[21] y mandaré a un joven a buscarlas. Si le digo: «Mira, las flechas están más acá, recógelas», entonces vienes, porque puedes estar seguro de que no hay peligro. ¡Te lo juro por el Señor!
[22] Pero si digo al joven: «Mira, las flechas están más allá», entonces vete, porque es el Señor el que manda que te vayas.
[23] En cuanto a la promesa que hemos hecho tú y yo, el Señor será siempre testigo entre nosotros dos.
[24] David se escondió en el campo. Llegada la luna nueva, el rey se sentó a la mesa para comer.
[25] El rey se sentó en su sitio, como de costumbre, junto a la pared; Jonatán se puso enfrente; Abner se sentó al lado de Saúl, pero el sitio de David estaba vacío.
[26] Saúl no dijo nada aquel día, pues pensó: «Será por casualidad; tal vez no se ha purificado de sus impurezas».
[27] El segundo día, el día siguiente a la luna nueva, seguía vacío el sitio de David. Y Saúl preguntó a su hijo Jonatán: –¿Por qué no ha venido a comer el hijo de Jesé ni ayer ni hoy?
[28] Jonatán respondió: –David me pidió con insistencia que le dejara ir a Belén.
[29] Me dijo: «Déjame ir, porque tenemos un sacrificio de familia en el pueblo. Mi hermano mismo me lo ha ordenado. Te ruego que me dejes hacer una visita a mis hermanos». Por eso no ha venido a la mesa del rey.
[30] Entonces Saúl se enfureció contra Jonatán y le dijo: –¡Hijo de mala madre! Yo sé bien que eres amigo del hijo de Jesé, para vergüenza tuya y de la madre que te dio a luz.
[31] Porque mientras el hijo de Jesé siga vivo en la tierra, no estarán seguros ni tú ni tu reino. Así que manda a buscarlo y traémelo, porque merece la muerte.
[32] Jonatán le respondió: –¿Por qué ha de morir? ¿Qué es lo que ha hecho?
[33] Entonces Saúl empuñó su lanza contra él para herirlo. Jonatán, viendo que su padre había decidido la muerte de David,
[34] se levantó de la mesa muy enojado, sin comer nada el segundo día de la luna nueva, pues estaba muy entristecido por la ofensa que su padre había hecho a David.
[35] A la mañana siguiente, Jonatán salió al campo, según lo acordado con David. Lo acompañaba un muchacho joven.
[36] Y ordenó al muchacho: –Corre y busca las flechas que yo voy a tirar. Y, mientras el muchacho iba corriendo, Jonatán lanzó una flecha más allá de él.
[37] Cuando el muchacho llegó al lugar donde estaba la flecha que había tirado, Jonatán le gritó: –La flecha está más allá.
[38] Y le gritó otra vez: –Pronto, date prisa, no te detengas. El muchacho recogió la flecha y se la llevó a su señor.
[39] El muchacho no se enteró de nada, porque sólo Jonatán y David estaban al tanto del asunto.
[40] Jonatán entregó sus armas al muchacho y le dijo: –Vete, llévalas a la ciudad.
[41] Cuando el muchacho se fue, David salió de su escondite, y se postró rostro en tierra por tres veces. Después se abrazaron el uno al otro y lloraron juntos y aumentó el dolor de David.
[42] Jonatán dijo a David: –Vete en paz, y que se cumpla lo que hemos jurado ante el Señor: que él sea por siempre testigo entre nosotros dos, entre mi descendencia y la tuya.