[1] Cuando David terminó de hablar con Saúl, Jonatán se encariñó de David y empezó a quererlo como a sí mismo.
[2] Aquel día Saúl tomó consigo a David y no dejó que regresara a casa de su padre.
[3] Jonatán hizo un pacto con David, porque lo quería como a sí mismo.
[4] Se quitó el manto que vestía y se lo dio a David, así como su propia armadura, su espada, su arco y su cinturón.
[5] David tenía éxito en todas las expediciones a las que lo enviaba Saúl. Por eso Saúl lo puso al frente de sus tropas. Y todo el pueblo lo quería, incluso los servidores de Saúl.
[6] Cuando regresaban, después de haber matado David al filisteo, las mujeres de todas las ciudades de Israel salían cantando y danzando al encuentro del rey Saúl al son alegre de panderos y arpas.
[7] Y las mujeres cantaban a coro: Saúl mató a mil, David a diez mil.
[8] Saúl se irritó mucho y se sintió muy enojado por estas palabras, pues pensaba: –A David le dan diez mil y a mí me dan mil; ya sólo le falta ser rey.
[9] Y a partir de aquel día, Saúl miró a David con malos ojos.
[10] Al día siguiente, el mal espíritu enviado por Dios entró en Saúl y empezó a delirar por toda la casa. David estaba tocando el arpa como otros días. Saúl, que tenía la lanza en la mano,
[11] Se dispuso a arrojarla pensando: «Clavaré a David contra la pared». Pero David lo esquivó por dos veces.
[12] Saúl le tomó miedo a David, porque el Señor estaba con él y se había apartado de Saúl.
[13] Saúl alejó a David nombrándolo jefe de un batallón de mil hombres. David hacía expediciones al frente de las tropas,
[14] triunfando en todas sus incursiones, porque el Señor estaba con él.
[15] Al ver Saúl que David tenía mucho éxito, le entró miedo.
[16] Todo Israel y Judá querían a David, porque él dirigía sus expediciones.
[17] Un día Saúl le propuso a David: –Mira, te voy a dar por mujer a mi hija mayor, Merob. Pero tienes que ser para mí un valiente guerrero y combatir las batallas del Señor. Pues pensaba Saúl: «Que no sea yo quien lo mate, sino los filisteos».
[18] David le dijo: –¿Quién soy yo y quién la familia de mi padre en Israel para llegar a ser yerno del rey?
[19] Pero cuando llegó el momento de casar a David con la hija de Saúl, Merob fue dada por mujer a Adriel, el de Mejolá.
[20] Micol, la hija de Saúl, estaba enamorada de David. Se lo dijeron a Saúl y le agradó.
[21] Saúl se decía: «Se la daré a él como una trampa, a ver si le matan los filisteos». Y Saúl dijo a David por segunda vez: –Hoy serás mi yerno.
[22] Y a sus servidores les dio esta orden: –Hablen en secreto a David y díganle: Mira, el rey te estima y todos sus servidores te aprecian; así que accede a ser yerno del rey.
[23] Los siervos de Saúl dijeron todo esto en secreto a David. Y éste les respondió: –¿No ven que es demasiado llegar a ser yerno del rey? Yo soy pobre y de humilde condición.
[24] Los siervos de Saúl le contaron lo que había dicho David.
[25] Y Saúl les dijo: –Díganle a David que el rey no quiere dote, sino cien prepucios de filisteos, para vengarse de sus enemigos. Pues Saúl pensaba que David caería en poder de los filisteos.
[26] Los servidores de Saúl se lo dijeron a David, y a él le pareció una condición justa para llegar a ser yerno del rey. Antes del tiempo fijado,
[27] David se levantó y salió con su gente. Mató doscientos filisteos, llevó sus prepucios y se los entregó al rey para ser su yerno. Entonces Saúl le dio por mujer a su hija Micol.
[28] Saúl vio claramente que el Señor estaba con David y que Micol, su hija, lo amaba.
[29] Saúl tuvo cada vez más miedo de David, y fue creciendo su enemistad contra él.
[30] Los jefes de los filisteos hacían incursiones, y en todas ellas obtenía David mayor éxito que todos los oficiales de Saúl. Su nombre se hizo muy famoso.