[1] »Hijo de hombre, toma una espada afilada y úsala como navaja de afeitar para raparte la cabeza y afeitarte la barba. Luego toma una balanza y divide el cabello en tres partes.
[2] Cuando el sitio termine, quema una tercera parte del cabello en la ciudad, corta otra tercera parte en las afueras de la ciudad y esparce la última parte al viento. Yo los atacaré con mi espada.
[3] Toma también algunos cabellos y guárdalos en tu bolsillo.
[4] Luego toma algunos de ellos y arrójalos al fuego. De ahí se extenderá un fuego por todo el pueblo de Israel.
[5] »Así dice el Señor DIOS: Este ladrillo representa la ciudad de Jerusalén. Yo la coloqué entre las naciones y territorios extranjeros a su alrededor.
[6] Pero esta misma Jerusalén es la que se rebeló contra mis decretos y leyes para hacer el mal aun más que todas las naciones. Rechazó mis decretos y no obedeció mis leyes.
[7] »Por lo tanto el Señor DIOS dice: Ustedes han sido más rebeldes que las naciones a su alrededor y no obedecieron mis leyes ni mantuvieron mis decretos. Ni siquiera cumplen con los requisitos que les imponen las naciones a su alrededor.
[8] Por lo tanto, el Señor DIOS dice: Yo también estoy contra ustedes y ejecutaré el castigo contra ustedes a la vista de todas esas naciones.
[9] Por todas las cosas horribles que han hecho, haré con ustedes lo que nunca jamás he hecho ni nunca jamás volveré a hacer.
[10] Así que por sus hechos, los padres se comerán a sus hijos, y los hijos se comerán a sus padres. Ejecutaré juicio contra ustedes y esparciré los restos al viento.
[11] »El Señor DIOS dice: ¡Prometo por mí mismo que los destruiré! ¡No tendré misericordia ni compasión! Porque ustedes profanaron mi templo con sus horribles prácticas abominables y detestables.
[12] Una tercera parte de ustedes morirá de enfermedad y hambre; otra tercera parte caerá bajo mi espada en los campos que rodean la ciudad; y la otra parte la esparciré al viento. Así con mi espada amenazaré de muerte a mi pueblo.
[13] Cuando mi enojo se haya calmado, después de tomar revancha contra mi pueblo, sabrán que yo, el SEÑOR, he hablado con celo y que he saciado mi enojo contra mi pueblo.
[14] »Dejaré que mueran a filo de espada y que sean la burla de las naciones vecinas y de todos los que pasen y los vean.
[15] Cuando ejecute mi juicio y mi furia los reprenda, serán una burla y desgracia, servirán de lección y serán objeto de asombro para todas las naciones que los rodean. Yo, el SEÑOR, lo he dicho.
[16] Todo esto sucederá cuando lance terribles “flechas de hambruna” contra ustedes para destruirlos mediante el hambre porque no habrá qué comer.
[17] ¡Sí!, enviaré hambre y animales salvajes para robarles a sus seres queridos. La enfermedad y la violencia los visitarán. Mandaré la espada contra ustedes. Yo, el SEÑOR, lo he dicho».