[1] El poder del SEÑOR vino sobre mí. El SEÑOR me sacó de la ciudad por medio de su Espíritu y me llevó al valle. El valle estaba lleno de huesos humanos.
[2] Me pasó por donde estaban los huesos, todos alrededor de mí. Había muchos huesos por todo el valle y estaban completamente secos.
[3] Entonces él me dijo: «Hijo de hombre, ¿podrán vivir de nuevo estos huesos secos?» Yo contesté: «Oh, Señor DIOS, tú lo sabes».
[4] Él me dijo: «Profetiza sobre estos huesos y diles: “Huesos secos, escuchen el mensaje del SEÑOR.
[5] Así dice el Señor DIOS a estos huesos: Voy a hacer que entre en ustedes aliento de vida para que tengan vida de nuevo.
[6] Les pondré ligamentos, los cubriré con carne y piel. Pondré en ustedes un espíritu que les dará vida. ¡Entonces sabrán que yo soy el SEÑOR!”»
[7] Así que profeticé como se me ordenó. Mientras profeticé, se oyó un gran ruido que estremeció la tierra, y los huesos comenzaron a unirse.
[8] Al fijarme, vi que tenían nuevos ligamentos y que los cubrían carne y piel, pero sin espíritu.
[9] Entonces él me dijo: «Profetiza al espíritu: Hijo de hombre, profetiza y dile al espíritu que así dice el Señor DIOS: “Espíritu, ven de los cuatro puntos cardinales y sopla un aliento en estos cuerpos muertos para que vivan”».
[10] Así que profeticé como se me ordenó. El espíritu llegó a ellos y empezaron a vivir. Luego todos se levantaron. Eran una multitud de soldados.
[11] Entonces él me dijo: «Hijo de hombre, estos huesos son símbolo del pueblo de Israel. Mira lo que dice el pueblo de Israel: “Tenemos secos los huesos, nos quedamos sin esperanzas, estamos acabados”.
[12] Por lo tanto, profetiza y diles: “Así dice el Señor DIOS: Pueblo mío, yo abriré sus tumbas y te sacaré de ellas con vida para que regreses a la tierra de Israel.
[13] Y entonces, pueblo mío, sabrás que yo soy el SEÑOR.
[14] Les daré mi Espíritu y se establecerán en su propia tierra. Sabrás que yo, el SEÑOR, he dicho y cumplido todo esto”. Esto es lo que afirma el SEÑOR».
[15] Entonces el SEÑOR me dijo:
[16] «Hijo de hombre, toma un pedazo de madera y escribe: “Esto pertenece a Judá y a los descendientes de Israel que se relacionan con él”. Después toma otro pedazo de madera y escribe: “Esto pertenece a José, la vara de Efraín, y a toda la casa de Israel que se relaciona con él”.
[17] Luego une los pedazos de madera para que sean uno solo en tu mano.
[18] »Cuando tus compatriotas israelitas te pregunten qué significa todo eso,
[19] diles que el Señor DIOS dice: “Tomaré la tribu de José que está en manos de Efraín y las tribus de Israel que están relacionadas con él y los uniré a la tribu de Judá y los haré uno solo. Serán uno en mis manos”.
[20] Sostén con tus manos los pedazos de madera en los que escribiste para que las vean,
[21] y diles que el Señor DIOS dice: Reuniré al pueblo de Israel de entre todas las naciones donde están esparcidos. Los reuniré de todas partes y los regresaré a su tierra.
[22] Los haré una nación en su tierra entre los montes de Israel. También tendrán un rey que los gobierne a todos. Ya no serán dos naciones ni estarán divididos en dos reinos.
[23] Sus horribles y repugnantes ídolos y todos sus crímenes ya no los profanarán. Yo los rescataré de todos sus pecados y los purificaré. Ellos serán mi pueblo y yo seré su Dios.
[24] »Entonces mi siervo David será su rey. Así que tendrán un solo líder. Vivirán de acuerdo con mis enseñanzas, cumplirán mis leyes y las pondrán en práctica.
[25] Se establecerán en la tierra que le di a mi siervo Jacob, donde vivieron sus antepasados. Vivirán allí con sus hijos y sus nietos para siempre. Mi siervo David será su líder para siempre.
[26] Haré con ellos un pacto eterno de paz por su bien. Lo haré para que se multipliquen. Pondré mi templo en medio de ellos para siempre.
[27] Moraré entre ellos. Yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo.
[28] Entonces las naciones sabrán que yo, el SEÑOR, santifico a Israel colocando mi templo entre ellos para siempre».