[1] El Espíritu me levantó y me llevó a la entrada oriental del templo del SEÑOR. Allí se encontraban veinticinco hombres. Entre ellos reconocí a Jazanías hijo de Azur y a Pelatías hijo de Benaías, que eran jefes del pueblo.
[2] Dios me dijo: «Hijo de hombre, estos son los que traman la maldad y dan mal consejo en la ciudad.
[3] Son los que dicen: “Todavía no es el momento de reconstruir las casas. La ciudad es la olla y nosotros somos la carne”.
[4] Por eso, hijo de hombre, profetiza contra ellos. ¡Profetiza, hijo de hombre!»
[5] El Espíritu del SEÑOR vino sobre mí y me ordenó que anunciara: «Así dice el SEÑOR: Ustedes han hablado correctamente, casa de Israel. Yo sé las grandes cosas que están planeando.
[6] Han aumentado sus atrocidades en esta ciudad y han llenado de cadáveres las calles.
[7] Por lo tanto, el Señor DIOS dice: Les aseguro que las atrocidades que han cometido en esta ciudad son la carne y Jerusalén es la olla.
[8] Temen a la espada, pero es lo que usaré en su contra. El Señor DIOS lo ha dicho.
[9] »Los echaré de la ciudad, los pondré en manos de extranjeros y los castigaré con justicia.
[10] Morirán a filo de espada. Los juzgaré en todo Israel y así aprenderán que yo soy el SEÑOR.
[11] Jerusalén no será la olla que los proteja, pero ustedes sí serán la carne dentro de ella. Los juzgaré en todo Israel.
[12] Entonces sabrán que yo soy el SEÑOR, cuyas leyes no obedecieron y cuyos reglamentos no mantuvieron, sino que siguieron las costumbres de las naciones extranjeras».
[13] Mientras yo profetizaba, Pelatías hijo de Benaías cayó muerto. Entonces caí rostro en tierra y exclamé: «¡Ay, Señor DIOS! ¿Vas a destruir por completo al resto de Israel?»
[14] Entonces el SEÑOR me dijo:
[15] «Hijo de hombre, los habitantes de Jerusalén hablan mal de tus hermanos, tus parientes y de todo el pueblo de Israel. Ellos dicen: “Ellos se han alejado del SEÑOR y por eso nosotros hemos heredado la tierra”».
[16] El Señor DIOS dice: «Los he enviado lejos, a naciones extranjeras, los dispersé por otras tierras. Por un tiempo seré un templo para ustedes, aunque en pequeña manera.
[17] Así que diles: “El Señor DIOS dice: Los recogeré de entre esas naciones. Los reuniré de entre los países donde los dispersé y les daré la tierra de Israel.
[18] Cuando regresen, echarán de allí todas las cosas detestables y todo lo que la profana.
[19] Entonces les daré un corazón sincero y un espíritu nuevo. Cambiaré el corazón de piedra que tienen por uno de carne
[20] para que cumplan mis leyes y obedezcan mis mandamientos. Entonces ellos serán mi pueblo, y yo seré su Dios.
[21] Pero a los que siguen con los ídolos, los castigaré por sus hechos detestables y repugnantes. Les pediré cuentas de sus acciones. Es lo que ha dicho el Señor DIOS”».
[22] Luego, los querubines levantaron sus alas, con las ruedas al lado de ellos y la gloria del Dios de Israel por encima de ellos.
[23] Así, la gloria del SEÑOR se elevó y salió de la ciudad y se detuvo en el Monte de los Olivos, al oriente de la ciudad.
[24] A la misma vez, en la visión inspirada por el Espíritu de Dios, el Espíritu me levantó y me llevó a la tierra de los caldeos, donde estaban los exiliados. Luego la visión desapareció.
[25] Después les dije a los exiliados todo lo que el SEÑOR me había mostrado.