Josué 4
[1] Cuando todo el pueblo terminó de atravesar el Jordán, el Señor dijo a Josué:
[2] –Elijan doce hombres de entre el pueblo, uno por tribu,
[3] y ordénenles lo siguiente: «Saquen del cauce del Jordán, de donde han puesto sus pies los sacerdotes, doce piedras; llévenlas con ustedes y déjenlas en el lugar donde acampen esta noche.
[4] Llamó Josué a los doce hombres que había elegido de entre los israelitas, uno por tribu,
[5] y les dijo: –Entren en el cauce del Jordán, hasta donde está el arca del Señor su Dios, y que cada uno de ustedes traiga de allí una piedra al hombro; una por cada tribu de Israel,
[6] para que les sirvan de memorial. Y cuando el día de mañana les pregunten sus hijos: «¿Qué significan estas piedras?»,
[7] ustedes les responderán: «Las aguas del Jordán quedaron divididas en presencia del arca de la alianza del Señor; se separaron cuando el arca pasó por el Jordán y estas piedras son para los israelitas un memorial perpetuo».
[8] Los israelitas hicieron lo que les mandó Josué; tomaron doce piedras del cauce del Jordán, como el Señor había mandado a Josué, una por cada tribu de Israel; las llevaron al lugar donde pensaban acampar esa noche y allí las colocaron.
[9] Después Josué colocó doce piedras conmemorativas en el cauce del Jordán, donde habían puesto sus pies los sacerdotes que llevaban el arca de la alianza, y allí siguen hasta el día de hoy.
[10] Los sacerdotes que llevaban el arca estuvieron de pie en el cauce del Jordán hasta que hicieron todo lo que el Señor había mandado a Josué. El pueblo pasó de prisa por el cauce.
[11] Cuando todo el pueblo terminó de pasar, pasó también el arca del Señor, y los sacerdotes se volvieron a poner delante del pueblo.
[12] La tribu de Rubén, la de Gad y la media tribu de Manasés se pusieron en orden de batalla, a la cabeza de los israelitas, como se lo había mandado Moisés.
[13] Los que pasaron ante el Señor dispuestos para combatir en las llanuras de Jericó eran unos cuarenta mil hombres.
[14] Aquel día engrandeció el Señor a Josué a la vista de todo Israel y lo respetaron, igual que habían respetado a Moisés, durante toda su vida.
[15] El Señor dijo a Josué:
[16] –Manda a los sacerdotes que llevan el arca del testimonio que salgan del Jordán.
[17] Josué les ordenó salir del Jordán.
[18] Y cuando los sacerdotes que llevaban el arca de la alianza del Señor salieron del cauce del Jordán y sus pies pisaron la tierra seca, las aguas regresaron a su cauce, llenándolo como antes hasta sus orillas.
[19] El pueblo partió del Jordán el día diez del primer mes y acampó en Guilgal, al este de Jericó.
[20] Josué colocó en Guilgal las doce piedras que habían sacado del Jordán,
[21] y dijo a los israelitas: –Cuando el día de mañana les pregunten sus hijos: «¿Qué significan estas piedras?»,
[22] ustedes les responderán: «Israel cruzó el Jordán sin mojarse los pies,
[23] porque el Señor, Dios de ustedes, secó las aguas del Jordán hasta que ustedes cruzaron». Es lo mismo que hizo el Señor su Dios en el mar Rojo: lo secó ante nosotros hasta que lo atravesamos,
[24] para que todos los pueblos de la tierra sepan que la mano del Señor es fuerte y teman siempre al Señor Dios de ustedes.