[1] Al enterarse de estos hechos, Yabín, rey de Jasor, mandó unos mensajeros a Yobab, rey de Madón, al rey de Simerón, al de Axaf,
[2] y a los reyes que habitan en la montaña del norte, en la llanura al sur de Genesaret, en la Sefela y en las alturas de Dor, al oeste,
[3] a los cananeos del este y del oeste; a los amorreos, a los hititas, a los pereceos y a los jebuseos de la montaña; y a los jeveos que habitan al pie del Hermón en la región de Mispá.
[4] Todos éstos salieron con sus ejércitos, una multitud innumerable como la arena de la playa, con muchísimos caballos y carros de guerra.
[5] Reunidos todos, acamparon junto a las aguas de Merón para combatir contra Israel.
[6] El Señor dijo a Josué: –No les temas, porque mañana, a esta misma hora, yo los entregaré muertos ante Israel; romperás las patas de sus caballos y quemarás sus carros de guerra.
[7] Josué, con sus guerreros, los alcanzó de improviso junto a las aguas de Merón y cayó sobre ellos,
[8] y el Señor se los entregó a Israel, que los derrotó y los persiguió hasta Sidón la Grande, hasta Misrefot, al oeste, y hasta el valle de Mispá, al este. Los derrotó sin dejar ni un sobreviviente.
[9] Josué hizo lo que le había mandado el Señor: rompió las patas de sus caballos y quemó sus carros de guerra.
[10] Después regresó, tomó Jasor y pasó a cuchillo a su rey. (Jasor era entonces la capital de todos estos reinos).
[11] Pasó a cuchillo a todos sus habitantes sin dejar uno, consagrándolos al exterminio, e incendió la ciudad.
[12] Josué conquistó todas las ciudades de todos estos reyes, y a ellos los pasó a cuchillo, consagrándolos al exterminio, como había mandado Moisés, siervo del Señor,
[13] pero Israel no incendió ninguna de las ciudades levantadas sobre las colinas, excepto Jasor, que fue incendiada por Josué.
[14] Los israelitas se quedaron con todo el botín de estas ciudades, incluido el ganado, y pasaron a cuchillo a todas las personas, sin dejar ni una.
[15] Josué siguió al pie de la letra la orden que el Señor había dado a Moisés, y que éste, a su vez, le había transmitido a él.
[16] Así conquistó Josué toda esta región montañosa, todo el Négueb y toda la zona de Gosen, la Sefela, el Arabá, las montañas de Israel con sus valles,
[17] desde el monte Jalac, que sube hacia Seír, hasta Baal-Gad en el valle del Líbano a los pies del Hermón; capturó a todos sus reyes y los mató.
[18] Josué tuvo que luchar durante mucho tiempo contra todos estos reyes.
[19] Conquistó por las armas todas las ciudades, porque ninguna había firmado la paz con los israelitas, excepto Gabaón, ciudad de los jeveos.
[20] El Señor había decretado que todas estas ciudades se obstinaran en atacar a Israel, para que así fueran consagradas sin piedad al exterminio y aniquiladas, como había mandado el Señor a Moisés.
[21] Josué acabó con los anaquitas de la montaña, de Hebrón, de Debir, de Anab, de la montaña de Judá y de Israel; los consagró al exterminio con sus ciudades.
[22] No quedó ni un anaquita en la tierra de Israel, salvo en Gaza, Gat y Asdod.
[23] Josué conquistó todo el país, como el Señor había dicho a Moisés, y lo repartió por lotes a las tribus de Israel como herencia. Y el país gozó de paz.