[1] Josué reunió a todas las tribus de Israel en Siquén y convocó a los ancianos de Israel, a sus jefes, jueces y oficiales. Todos se presentaron ante Dios.
[2] Josué dijo a todo el pueblo: –Así dice el Señor, Dios de Israel: Los antepasados de ustedes, Teraj, padre de Abrahán y de Najor, vivían antiguamente en Mesopotamia y daban culto a otros dioses.
[3] Pero yo tomé a su antepasado Abrahán de Mesopotamia y le hice recorrer toda la tierra de Canaán; multipliqué su descendencia y le di a Isaac.
[4] A Isaac le di a Jacob y a Esaú. A Esaú le di en posesión la montaña de Seír, mientras que Jacob y sus hijos bajaron a Egipto.
[5] Envié después a Moisés y a Aarón, y castigué a Egipto realizando prodigios. Después los saqué de allí.
[6] Saqué de Egipto a sus padres y llegaron al mar. Los egipcios persiguieron a sus padres con carros y caballos hasta el mar Rojo.
[7] Ellos pidieron auxilio al Señor, y él interpuso una espesa tiniebla entre ustedes y los egipcios, y envió contra ellos el mar, que los cubrió. Con sus propios ojos vieron lo que yo hice en Egipto. Después vivieron mucho tiempo en el desierto.
[8] Los introduje en la tierra de los amorreos, que viven al otro lado del Jordán; ellos combatieron contra ustedes, pero yo se los entregué; ocuparon su tierra, porque yo los exterminé ante ustedes.
[9] Balac, hijo de Sipor, rey de Moab, salió a combatir contra Israel y mandó llamar a Balaán, hijo de Beor, para que los maldijera.
[10] Pero yo no escuché a Balaán, y él no tuvo más remedio que bendecirlos; así los libré de su poder.
[11] Después, pasaron el Jordán y llegaron a Jericó; los jefes de Jericó combatieron contra ustedes, así como los amorreos, pereceos, cananeos, hititas, guergueseos, jeveos y jebuseos; pero yo se los entregué.
[12] Antes que llegaran ustedes, envié tábanos que hicieron huir a los dos reyes amorreos. Esto no se lo debes a tu espada ni a tu arco.
[13] Les he dado una tierra que ustedes no han ganado con su esfuerzo, unas ciudades que no edificaron y en las que ahora viven; comen los frutos de las viñas y de los olivos que no han plantado.
[14] Así pues, respeten al Señor y denle culto con entera fidelidad; quiten de en medio de ustedes los dioses a los que dieron culto sus antepasados en Mesopotamia y en Egipto, y den culto al Señor.
[15] Si no les parece bien dar culto al Señor, elijan hoy a quién desean dar culto, si a los dioses a quienes adoraron sus antepasados en Mesopotamia, o a los dioses de los amorreos, cuya tierra ocupan ahora ustedes. Yo y los míos daremos culto al Señor.
[16] El pueblo respondió: –No tenemos ninguna intención de abandonar al Señor para dar culto a otros dioses.
[17] El Señor es nuestro Dios; él fue quien nos sacó de la esclavitud de Egipto a nosotros y a nuestros padres. El ha hecho ante nuestros ojos grandes prodigios, y nos ha protegido durante el largo camino que hemos recorrido y en todas las naciones que hemos atravesado.
[18] El ha expulsado ante nosotros a todos los pueblos, incluidos los amorreos que vivían en el país. Así que también nosotros daremos culto al Señor, porque él es nuestro Dios.
[19] Josué dijo al pueblo: –Ustedes no serán capaces de dar culto al Señor, porque él es un Dios santo, un Dios celoso que no tolerará sus transgresiones ni sus pecados.
[20] Si abandonan al Señor para dar culto a dioses extraños, él se volverá contra ustedes, y, después de haberles hecho tanto bien, les hará el mal y los exterminará.
[21] El pueblo respondió: –Nosotros queremos dar culto al Señor.
[22] Josué les dijo: –Son testigos contra ustedes mismos de que han elegido al Señor para darle culto. Ellos respondieron: –Lo somos.
[23] Y Josué añadió: –Entonces quiten de en medio de ustedes los dioses extraños e inclinen sus corazones al Señor, Dios de Israel.
[24] El pueblo prometió: –Daremos culto al Señor nuestro Dios y obedeceremos su voz.
[25] Aquel día Josué hizo una alianza con el pueblo, y le dio leyes y preceptos en Siquén.
[26] Josué escribió estas palabras en el libro de la ley de Dios, tomó una gran piedra y la colocó allí, debajo de la encina que había en el santuario del Señor,
[27] y dijo a todo el pueblo: –Esta piedra será un testimonio contra nosotros, porque ella ha oído todo lo que el Señor nos ha dicho; también será un testimonio contra ustedes para que no renieguen de su Dios.
[28] Después, Josué despidió al pueblo, y cada uno regresó a su casa.
[29] Algún tiempo después, murió Josué, hijo de Nun, siervo del Señor, a la edad de ciento diez años.
[30] Fue sepultado dentro de su propiedad, en TimnáSéraj, en las montañas de Efraín, al norte del monte Gaás.
[31] Israel dio culto al Señor durante toda la vida de Josué, y durante toda la vida de los ancianos que sobrevivieron a Josué y que conocían todo lo que el Señor había hecho en favor de Israel.
[32] Los huesos de José, que los hijos de Israel habían traído de Egipto, fueron sepultados en Siquén, en el campo que Jacob había comprado por cien monedas de plata a los hijos de Jamor, padre de Siquén, y que pertenecía a los hijos de José.
[33] Murió también Eleazar, hijo de Aarón, y fue sepultado en Guibeá, el pueblo que su hijo Pinjás había recibido en propiedad en las montañas de Efraín.