Skip to content
Opens in a new window

Exodo 4

[1] Moisés respondió: –No me creerán, ni me escucharán; dirán que no se me ha aparecido el Señor.

[2] El Señor le dijo: –¿Qué tienes en tu mano? El respondió: –Un bastón.

[3] El Señor le ordenó: –Tíralo al suelo. El lo tiró y se convirtió en una serpiente. Al ver esto, Moisés intentó huir.

[4] Pero el Señor le dijo: –Alarga tu mano y agárrala por la cola. Moisés alargó su mano, la sujetó y la serpiente se convirtió de nuevo en bastón.

[5] –Así creerán que me he aparecido a ti, yo, el Señor, el Dios de tus antepasados, el Dios de Abrahán, de Isaac y de Jacob.

[6] Y el Señor prosiguió: –Mete la mano en tu pecho. El la metió y cuando la sacó estaba cubierta de lepra, blanca como la nieve.

[7] Luego le dijo: –Vuelve a meter la mano en tu pecho. Volvió a meterla y, al sacarla de nuevo, estaba tan sana como el resto de su cuerpo.

[8] –Si no te creen ni se convencen por el primer prodigio, creerán por el segundo.

[9] Y si todavía no creen ni te escuchan a pesar de estos dos prodigios, toma agua del río, derrámala por el suelo, y el agua se convertirá en sangre.

[10] Moisés dijo al Señor: –Perdona, Señor, pero yo no tengo facilidad de palabra. No la tenía antes, ni tampoco la tengo desde que tú me hablas; soy lento para hablar y lo hago con dificultad.

[11] El Señor le respondió: –¿Quién ha dado al hombre la boca?, ¿quién hace al sordo y al mudo, al que ve y al que no ve? ¿no soy yo, el Señor?

[12] Así pues, vete; yo estaré en tu boca y te enseñaré lo que debes decir.

[13] Moisés insistió: –Te lo suplico, Señor, envía a cualquier otro.

[14] El Señor se enojó con Moisés y le dijo: –¿Es que no tienes a tu hermano Aarón, el levita? Yo sé que él tiene facilidad de palabra. Saldrá a tu encuentro, y al verte se alegrará.

[15] Tú le dirás lo que debe decir; yo estaré en tu boca y en la suya, y les indicaré lo que tienen que hacer.

[16] Aarón hablará por ti al pueblo; él será tu portavoz y tú serás para él como un dios.

[17] Lleva este bastón en la mano, porque con él realizarás los prodigios.

[18] Moisés regresó a casa de su suegro Jetró, y le dijo: –Deja que me vaya y regrese con mis hermanos, que están en Egipto, para ver si todavía están vivos. Jetró le contestó: –Vete en paz.

[19] El Señor había dicho a Moisés en Madián: «Anda, regresa a Egipto. Porque han muerto todos los que intentaban matarte».

[20] Moisés tomó a su mujer y a sus hijos, los montó en burros y se dirigió a Egipto, llevando en su mano el bastón de Dios.

[21] El Señor le dijo: –Mientras regresas a Egipto, recuerda los prodigios que te he concedido realizar ante el faraón. Yo haré que se muestre intransigente y que no deje salir al pueblo.

[22] Tú dirás al faraón: «Así dice el Señor: Israel es mi hijo, mi primogénito.

[23] Te ordeno que dejes salir a mi hijo para que me dé culto. Si te niegas, yo mataré a tu hijo primogénito».

[24] Y mientras iban de camino, cuando Moisés se disponía a pasar la noche, el Señor lo atacó, poniéndolo en peligro de muerte.

[25] Entonces Séfora, tomando un cuchillo de piedra afilado, cortó el prepucio de su hijo y lo colocó en las partes íntimas de Moisés diciendo: –Eres mi esposo de sangre.

[26] Entonces el Señor lo dejó. Ella le había llamado esposo de sangre, debido a la circuncisión.

[27] El Señor dijo a Aarón: –Ve al encuentro de Moisés en el desierto. Partió Aarón, y cuando se encontró con Moisés en la montaña de Dios, lo abrazó.

[28] Moisés contó a Aarón todo lo referente a la misión que el Señor le había confiado y todos los prodigios que le había mandado hacer.

[29] Moisés y Aarón reunieron a todos los ancianos de los israelitas,

[30] y Aarón les contó todo cuanto el Señor había dicho a Moisés, y éste realizó los signos ante el pueblo.

[31] El pueblo creyó y, al comprender que el Señor se preocupaba de los israelitas y que se había fijado en su opresión, se postraron y lo adoraron.

Exodo — Chapters