[1] Dijo Dios a Moisés: –Sube al encuentro del Señor con Aarón, Nadab, Abiú y setenta ancianos de Israel. Y cuando todavía estén lejos se postrarán.
[2] Sólo Moisés se acercará al Señor; los otros no se acercarán y tampoco el pueblo subirá con él.
[3] Moisés vino y comunicó al pueblo todo lo que le había dicho el Señor y todas sus leyes. Y todo el pueblo respondió a una: –Cumpliremos todo lo que ha dicho el Señor.
[4] Moisés puso entonces por escrito todas las palabras del Señor. Al día siguiente se levantó temprano y construyó un altar al pie de la montaña; levantó doce piedras conmemorativas, una por cada tribu de Israel.
[5] Luego mandó a algunos jóvenes israelitas que ofrecieran holocaustos e inmolaran novillos como sacrificios de comunión en honor del Señor.
[6] Moisés tomó la mitad de la sangre y la puso en unas vasijas, y la otra mitad la derramó sobre el altar.
[7] Tomó a continuación el código de la alianza y lo leyó en presencia del pueblo, el cual dijo: –Cumpliremos y obedeceremos todo lo que ha dicho el Señor.
[8] Entonces Moisés tomó la sangre y roció al pueblo diciendo: –Esta es la sangre de la alianza que el Señor ha hecho con ustedes, según las disposiciones dadas.
[9] Moisés, Aarón, Nadab y Abiú y los setenta ancianos de Israel subieron
[10] y contemplaron al Dios de Israel. Bajo sus pies había como un pavimento de zafiro, tan brillante como el mismo cielo.
[11] Y aunque vieron a Dios, él no hizo perecer a estos privilegiados de Israel. Luego comieron y bebieron.
[12] El Señor dijo a Moisés: –Sube a mi encuentro a la montaña y quédate allí. Yo te daré unas tablas de piedra con la ley y los preceptos que he escrito para instruirlos.
[13] Moisés y Josué, su ayudante, se levantaron y, antes de subir a la montaña,
[14] Moisés dijo a los ancianos: –Quédense aquí esperándonos hasta que regresemos. Se quedan con ustedes Aarón y Jur; el que tenga algún asunto que resolver, que se dirija a ellos.
[15] Después Moisés subió a la montaña del Sinaí, que estaba cubierta por la nube.
[16] La gloria del Señor se había posado sobre la montaña del Sinaí y la nube la cubrió durante seis días. Al séptimo día llamó el Señor a Moisés desde la nube.
[17] La gloria del Señor aparecía ante los israelitas como un fuego devorador sobre la cima de la montaña.
[18] Moisés pasó a través de la nube, subió a la montaña, y permaneció en ella cuarenta días y cuarenta noches.