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[1] Nabucodonosor, rey de Babilonia, puso como rey de Judá a Sedequías hijo de Josías, en lugar de Jeconías hijo de Joacim.

[2] Pero ni Sedequías ni sus funcionarios ni el pueblo hicieron caso del mensaje que el SEÑOR les daba por medio del profeta Jeremías.

[3] Sin embargo, el rey Sedequías envió a Jucal hijo de Selemías y a Sofonías hijo del sacerdote Maseías al profeta Jeremías con el siguiente mensaje: «Ora por nosotros al SEÑOR, nuestro Dios».

[4] Jeremías estaba libre y se movía con toda libertad entre el pueblo porque todavía no lo habían encarcelado.

[5] Entretanto, el ejército del faraón había salido de Egipto y cuando los babilonios que estaban sitiando a Jerusalén se enteraron de la noticia, levantaron el sitio contra Jerusalén.

[6] Entonces vino mensaje del SEÑOR al profeta Jeremías diciendo:

[7] Esto dice el SEÑOR Dios de Israel: «Díganle al rey de Judá que los mandó a consultarme: “El ejército del faraón que salió para ayudarlos se va a regresar a Egipto

[8] y los babilonios volverán a atacar esta ciudad, la capturarán y la incendiarán.

[9] Esto dice el SEÑOR: No se hagan falsas ilusiones creyendo que los babilonios se van a retirar, porque no lo harán.

[10] Aunque ustedes derrotaran a todo el ejército babilonio que los ataca y sólo quedaran algunos soldados heridos en el campamento, ellos se levantarían e incendiarían esta ciudad”».

[11] Cuando el ejército de los babilonios se retiraba de Jerusalén por causa de la salida del ejército del faraón,

[12] Jeremías salió de Jerusalén para dirigirse a la tierra de Benjamín a recibir una herencia.

[13] Pero al llegar a la puerta de Benjamín, un capitán de la guardia llamado Irías, hijo de Selemías y nieto de Jananías, detuvo al profeta Jeremías diciendo: —Vas a pasarte a los babilonios.

[14] Jeremías dijo: —¡Eso no es cierto, no voy a pasarme a los babilonios! Pero Irías no le hizo caso, sino que lo arrestó y lo llevó ante los oficiales.

[15] Los oficiales enfurecidos contra Jeremías lo golpearon y lo encarcelaron en la casa del escriba Jonatán, la cual habían convertido en prisión.

[16] Jeremías permaneció en el calabozo, o sea en la celda abovedada, donde permaneció por muchos días.

[17] El rey Sedequías mandó traer a Jeremías y lo interrogó en secreto en el palacio, diciendo: —¿Tienes algún mensaje del SEÑOR? Y Jeremías respondió: —Sí, sí tengo. Este es el mensaje: “Caerás en manos del rey de Babilonia”.

[18] Entonces Jeremías le dijo al rey Sedequías: —¿En qué he pecado contra Su Majestad, sus siervos y su pueblo para que me encarcele?

[19] ¿Dónde están los profetas que profetizaban que el rey de Babilonia no vendría contra ustedes ni contra este país?

[20] Escúcheme ahora, Su Majestad, le pido que me tenga compasión y no me haga volver a la casa del escriba Jonatán, no sea que yo muera allí.

[21] Entonces el rey Sedequías ordenó que pusieran a Jeremías en el patio de la prisión y que, mientras hubiera pan en la ciudad, le dieran un pedazo horneado de la calle de los Panaderos. Así, Jeremías permaneció en el patio de la prisión.

Jeremías — Chapters