[1] Esto dice el SEÑOR: «Jeremías, baja a la casa del rey de Judá y anuncia este mensaje:
[2] “Rey de Judá, que te sientas en el trono de David, escucha la palabra del SEÑOR, tú y tus siervos que pasan por estas puertas.
[3] Esto dice el SEÑOR: Practiquen el derecho y la justicia, libren al explotado del poder del explotador, no menosprecien ni maltraten al inmigrante, ni al huérfano ni a la viuda. No derramen sangre inocente en este lugar.
[4] Si hacen lo que les digo, entonces el rey, sus siervos y su pueblo pasarán por las puertas de esta casa sentados en el trono de David en sus carruajes o caballos.
[5] Pero si no prestan atención a estas palabras, me prometo a mí mismo que este palacio será destruido. Es la decisión del SEÑOR”».
[6] Esto dice el SEÑOR sobre el palacio del rey de Judá: «Tú eres para mí como Galaad, como la cumbre del Líbano, pero prometo que te convertiré en un desierto. Tus ciudades quedarán sin habitantes.
[7] Enviaré contra ti destructores, cada uno con sus armas. Ellos cortarán tus cedros más finos y los arrojarán al fuego.
[8] »Gente de muchas naciones pasará por esta ciudad y se preguntará: “¿Por qué el SEÑOR le hizo esto a esta gran ciudad?”
[9] Y la respuesta será: “Porque ellos abandonaron el pacto que habían hecho con el SEÑOR su Dios. Ellos se inclinaron a adorar y dar culto a otros dioses”».
[10] No lloren por el que ha muerto, no hagan duelo por él. Lloren más bien por el desterrado porque nunca regresará ni volverá a ver la tierra donde nació.
[11] Esto dice el SEÑOR sobre Salún hijo de Josías, que fue rey de Judá después de su padre Josías, y que salió de ese lugar: «No regresará aquí,
[12] morirá en el lugar al que ha sido desterrado y nunca más volverá a ver esta tierra.
[13] »Pobre de ti, que construyes tu palacio con injusticias y tus pisos superiores contra todo derecho; que haces trabajar gratis a tus semejantes, sin pagarles su salario.
[14] Pobre de ti, que dices: “Me construiré un gran palacio con amplias habitaciones en el piso superior”; le haces las ventanas, lo revistes con madera de cedro y lo pintas de rojo.
[15] »¿Es que crees que vas a reinar sólo por usar tanta madera de cedro? ¿No comía y bebía tu papá y gobernaba con justicia y rectitud? Por eso le fue bien.
[16] Defendía los derechos del pobre y del necesitado, y por eso le fue bien. Eso sí es conocerme verdaderamente. Lo dice el SEÑOR.
[17] »Pero tú sólo piensas en ganar dinero deshonestamente, en matar gente inocente, en explotar y oprimir».
[18] Esto dice el SEÑOR acerca de Joacim, hijo de Josías, rey de Judá: «El pueblo no llorará su muerte. Nadie dirá: “¡Pobre de mi hermano!” “¡Pobre de mi hermana!” Nadie hará duelo diciendo: “¡Pobre de mi señor!” “¡Pobre de Su Majestad!”
[19] Lo enterrarán como a un burro; lo arrastrarán y lo echarán fuera de las puertas de Jerusalén.
[20] »Sube a los montes del Líbano y grita de dolor; grita en los montes de Basán. Grita desde Abarín porque todos tus amantes han sido destruidos.
[21] »Yo te hablé cuando te iba muy bien pero tú dijiste que no escucharías. Eso es lo que has hecho desde que eras joven, nunca me has hecho caso.
[22] El viento se llevará lejos a todos tus pastores y tus amantes serán hechos prisioneros. En ese momento te sentirás avergonzada y serás humillada por toda tu maldad.
[23] »Vivirás en el Líbano y harás tu nido en medio de los cedros. Pero cómo vas a sufrir cuando te lleguen los dolores, como los que siente una mujer cuando da a luz».
[24] El SEÑOR dice: «Tan cierto como que estoy vivo que aunque tú, Jeconías hijo de Joacim, rey de Judá, fueras un anillo de sellar en mi mano derecha, te arrancaría de allí.
[25] Te entregaré a Nabucodonosor, rey de Babilonia, a los babilonios que quieren matarte y a los que tanto temes.
[26] Te arrojaré a ti y a tu mamá a una tierra que no los vio nacer y allí morirán.
[27] Nunca regresarán a la tierra a la que tanto desean volver».
[28] ¿Es Jeconías una vasija de barro despreciada y destruida, un objeto que nadie quiere? ¿Por qué ha sido rechazado y por qué sus hijos han sido expulsados a una tierra que no conocen?
[29] Tierra, tierra, tierra, escucha el mensaje del SEÑOR.
[30] Esto dice el SEÑOR: «Anoten a este hombre en el registro como “hombre sin hijos”, como uno que no tuvo éxito en la vida; porque ninguno de sus descendientes logrará sentarse en el trono de David ni volver a reinar en Judá».