[1] Después de todo esto Dios puso a prueba a Abraham. Le dijo: —¡Abraham! Y él le dijo: —Aquí estoy.
[2] Luego Dios dijo: —Toma a Isaac, tu amado hijo único, ve a la tierra de Moria y ofrécelo como un sacrificio que debe quemarse completamente, en la montaña que yo te indicaré.
[3] A la mañana siguiente Abraham se levantó temprano, ensilló su burro, y se fue con dos siervos y su hijo Isaac. Cortó leña para usarla en el sacrificio y se fueron luego hacia el lugar que Dios le indicó.
[4] Al tercer día Abraham alcanzó a ver en la distancia el lugar hacia donde iban.
[5] Entonces Abraham dijo a sus siervos: —Quédense aquí con el burro. El muchacho y yo iremos allá, adoraremos a Dios y volveremos por ustedes.
[6] Abraham tomó la leña que tenía para el sacrificio y la puso sobre los hombros de su hijo Isaac. Luego en una mano tomó el fuego y en la otra el cuchillo, y se fueron caminando juntos.
[7] Entonces Isaac le dijo a su papá Abraham: —¡Papá! Abraham respondió: —Aquí estoy, hijo mío. Isaac le preguntó: —Aquí tenemos la leña y el fuego pero, ¿dónde está el cordero que vamos a sacrificar?
[8] Abraham respondió: —Dios proveerá el cordero para el sacrificio, hijo mío. Entonces ambos siguieron caminando.
[9] Cuando llegaron al lugar que Dios le indicó, construyeron un altar y acomodaron la leña. Luego Abraham ató a su hijo y lo colocó en el altar sobre la leña.
[10] Inmediatamente sacó un cuchillo para matar a su hijo.
[11] Pero el ángel del SEÑOR llamó a Abraham desde el cielo diciendo: —¡Abraham! ¡Abraham! Y Abraham respondió: —Aquí estoy.
[12] Luego el ángel dijo: —¡Detente! No le hagas daño al muchacho. No le hagas nada, porque ahora sé que tú respetas y obedeces a Dios. No le negaste a tu único hijo.
[13] Luego Abraham levantó la mirada y vio un cordero enredado por los cuernos en un arbusto. Así que fue, lo agarró y lo ofreció como sacrificio a cambio de su hijo.
[14] Abraham llamó a ese sitio: «El SEÑOR provee», y todavía hoy se dice: «En el monte, el SEÑOR provee».
[15] Después, desde el cielo, el ángel del SEÑOR llamó a Abraham por segunda vez y
[16] le dijo: —El SEÑOR ha dicho: “Prometo por mí mismo que porque hiciste esto y no me negaste a tu hijo, tu único hijo,
[17] te daré mi bendición y multiplicaré tu descendencia. Tendrás tantos descendientes como estrellas hay en el cielo y arena a la orilla del mar. Ellos se apoderarán de las ciudades de sus enemigos.
[18] También prometo que todas las naciones del mundo serán bendecidas por tu descendencia, gracias a que tú me obedeciste”.
[19] Abraham regresó a donde estaban sus siervos y juntos se fueron hacia Berseba, y Abraham se quedó a vivir allí.
[20] Después de todo esto, alguien le dijo a Abraham: «Milca también ha tenido hijos de tu hermano Najor:
[21] Uz es el mayor, Buz es su hermano, y les siguen: Quemuel, el papá de Aram,
[22] Quésed, Jazó, Pildás, Yidlaf y Betuel.
[23] Betuel fue el papá de Rebeca. Milca tuvo esos ocho hijos de Najor, el hermano de Abraham.
[24] Najor también tuvo hijos con su concubina Reumá. Ellos fueron Tébaj, Gaján, Tajás y Macá».