[1] Cuando David se estableció en su casa y el Señor le dio paz con todos sus enemigos de alrededor,
[2] dijo al profeta Natán: –Yo vivo en una casa de cedro, mientras que el arca del Señor está en una tienda de pieles.
[3] Natán le dijo: –Haz lo que te propones, porque el Señor está contigo.
[4] Pero aquella misma noche el Señor dirigió esta palabra a Natán:
[5] –Ve a decir a mi siervo David: Esto dice el Señor: ¿Eres tú quien me va a construir una casa para que viva en ella?
[6] Yo no he habitado en una casa desde el día en que saqué de Egipto a los israelitas hasta hoy. He estado peregrinando de un sitio a otro en una tienda que me servía de morada.
[7] Durante todo el tiempo que he caminado con los israelitas, ¿pedí yo acaso a uno solo de los jueces de Israel, a quienes mandé pastorear a mi pueblo Israel, que me edificaran una casa de cedro?
[8] Por tanto di a mi siervo David: Así dice el Señor todopoderoso: Yo te tomé de la majada, de detrás del rebaño, para que fueras caudillo de mi pueblo, Israel.
[9] He estado contigo en todas tus campañas, he derrotado en tu presencia a todos tus enemigos; y yo haré que tu nombre sea como el de los grandes de la tierra.
[10] Asignaré un lugar a mi pueblo Israel y lo plantaré en él, para que lo habite y nadie lo arroje de él, ni los malvados lo opriman como antes,
[11] como en el tiempo en que yo establecí jueces sobre mi pueblo Israel; te daré paz con todos tus enemigos. Además, el Señor te anuncia que te dará una dinastía.
[12] Cuando hayas llegado al final de tu vida y descanses con tus antepasados, mantendré después de ti un descendiente salido de tus entrañas y consolidaré su realeza.
[13] El edificará una casa en mi honor y yo mantendré para siempre su realeza.
[14] Seré para él un padre y él será para mí un hijo. Si hace el mal, yo lo castigaré con varas y con golpes como hacen los hombres.
[15] Pero no le retiraré mi favor, como se lo retiré a Saúl, a quien rechacé de mi presencia.
[16] Tu dinastía y tu realeza subsistirán para siempre ante mí, y tu trono será estable para siempre.
[17] Natán comunicó a David estas palabras y esta visión.
[18] Entonces el rey David se presentó ante el Señor y le dijo: –¿Quién soy yo, mi Dios y Señor; y qué méritos tiene mi familia para que me hayas hecho llegar hasta aquí?
[19] Y por si fuera poco, mi Dios y Señor, también te has referido a la descendencia de tu siervo para un futuro lejano, mientras dure la humanidad, mi Dios y Señor.
[20] ¿Qué más podría decirte David? Tú conoces a tu siervo, mi Dios y Señor.
[21] Por tu palabra y según tu voluntad has realizado estos prodigios y se los has dado a conocer a tu siervo.
[22] Por eso tú eres grande, mi Dios y Señor, porque no hay nadie como tú ni hay Dios fuera de ti, como hemos oído con nuestros propios oídos.
[23] ¿Existe en la tierra un pueblo que sea como tu pueblo Israel, al que Dios mismo haya venido a rescatar para hacerlo su pueblo, para hacerlo famoso, para realizar en su favor grandes y terribles prodigios, expulsando a las naciones y a sus dioses ante tu pueblo, a quien rescataste para ti de Egipto?
[24] Has consolidado a tu pueblo Israel y lo has hecho tu pueblo para siempre, y tú, Señor, te has convertido en su Dios.
[25] Y ahora, mi Dios y Señor, mantén firme para siempre la promesa que has hecho a tu siervo y a su dinastía, cumpliendo lo que has dicho.
[26] Que tu nombre sea glorificado por siempre; que siempre se proclame: «El Señor todopoderoso es el Dios de Israel». Y que la dinastía de tu siervo David se mantenga estable ante ti,
[27] ya que tú, Señor todopoderoso, Dios de Israel, has hecho esta revelación a tu siervo: «Yo te daré una dinastía». Por eso tu siervo se ha atrevido a hacerte esta súplica.
[28] Sí, mi Dios y Señor, tú eres Dios, y tus palabras son verdaderas. Ya que has hecho a tu siervo esta gran promesa,
[29] dígnate bendecir su dinastía para que permanezca siempre en tu presencia. Porque eres tú, mi Dios y Señor, el que has hablado, y gracias a tu bendición será bendita para siempre la dinastía de tu siervo.