[1] Manasés comenzó a reinar a los doce años y reinó en Jerusalén cincuenta y cinco años. Su madre se llamaba Jefsibá.
[2] Ofendió con su conducta al Señor, imitando el perverso comportamiento de los pueblos que el Señor había expulsado ante los israelitas.
[3] Reedificó los santuarios de los altozanos derribados por su padre Ezequías, levantó altares a Baal e hizo una imagen de la diosa Asera, como había hecho Ajab, rey de Israel; se prosternó ante todos los astros del cielo y les rindió culto.
[4] Levantó altares en el templo del Señor, del cual el Señor había dicho: «Invocarán mi nombre en Jerusalén».
[5] Levantó altares a todos los astros del cielo en los dos atrios del templo del Señor.
[6] Inmoló en el fuego a su hijo, practicó la magia y la hechicería, instituyó espiritistas y adivinos. Ofendió tanto al Señor cometiendo toda clase de maldades, que provocó su indignación.
[7] Incluso fabricó una imagen de la diosa Asera y lo puso en el templo del Señor; el templo del que había dicho el Señor a David y a su hijo Salomón: «He elegido este templo y a Jerusalén entre todas las tribus de Israel, como el lugar donde se invocará mi nombre para siempre.
[8] Haré que Israel deje de andar errante fuera de la tierra que di a sus antepasados, si ponen en práctica lo que yo les he ordenado, según toda la ley que les ordenó mi siervo Moisés».
[9] Pero ellos no obedecieron. Manasés los extravió hasta el punto de comportarse peor que los pueblos que el Señor había expulsado ante los israelitas.
[10] Entonces el Señor habló así por medio de sus siervos los profetas:
[11] –Manasés, rey de Judá, se ha portado perversamente; de manera aún más detestable que los amorreos que le antecedieron, y con sus ídolos ha inducido a Judá a pecar.
[12] Pues así dice el Señor, Dios de Israel: Atraeré sobre Jerusalén y sobre Judá una desgracia tal, que a cuantos la oigan les zumbarán los oídos.
[13] Mediré a Jerusalén con la misma medida que a Samaría; con la misma plomada que a la familia de Ajab, y fregaré a Jerusalén como se friega un plato, zarandeándolo de un lado a otro.
[14] Rechazaré al resto de mi heredad y los entregaré a sus enemigos como presa y botín.
[15] Porque me han ofendido con su conducta y han provocado mi enojo desde el día en que sus antepasados salieron de Egipto hasta hoy.
[16] Además, Manasés derramó ríos de sangre inocente, hasta inundar Jerusalén de punta a punta; todo ésto sin contar los pecados que hizo cometer a Judá, ofendiendo con su conducta al Señor.
[17] El resto de la historia de Manasés, todo lo que hizo, los pecados que cometió, está escrito en los Anales de los Reyes de Judá.
[18] Manasés murió y fue sepultado en el jardín de su palacio, en el jardín de Uzá. Le sucedió su hijo Amón.
[19] Amón comenzó a reinar a los veintidós años y reinó dos años en Jerusalén. Su madre, Mesulémet, era hija de Jarús, natural de Yotbá.
[20] Ofendió con su conducta al Señor, como su padre Manasés.
[21] Imitó el comportamiento de su padre, dio culto y adoró a los mismos ídolos que él.
[22] Abandonó al Señor, Dios de sus antepasados, y no siguió el camino del Señor.
[23] Los servidores de Amón conspiraron contra él y lo asesinaron en su palacio.
[24] Pero el pueblo mató a todos los autores de la conspiración contra el rey Amón y proclamó como rey, en lugar suyo, a su hijo Josías.
[25] El resto de la historia de Amón, todo lo que hizo, está escrito en los Anales de los Reyes de Judá.
[26] Fue sepultado en su sepulcro, en el jardín de Uzá, y le sucedió su hijo Josías.